En Bolivia trabajan 850.000 niños y adolescentes, casi 10% de la población

12 08 2012

“Trabajo desde que tengo conciencia”, dice Félix Mamani Mayta, un distribuidor de carne de 14 años cuya historia ilustra una realidad que golpea en Bolivia a 850.000 niños y adolescentes, casi un 10% de la población total del país, según UNICEF.

Félix, que aún cursa la escuela, empezó haciendo tareas de comercio al menudeo y luego se empleó como repartidor en bicicleta para la empresa de su familia, que funciona también como heladería y distribuidora de carne vacuna y de pollo.

Vivaracho y dicharachero, es miembro directivo de la Unión de Niños y Niñas Trabajadores de Bolivia (UNATSBO), una organización que busca incidir ante los poderes públicos, como el Congreso y los concejos municipales, para lograr leyes a favor del sector, aunque no está afiliada a la Central Obrera Boliviana (COB).

“Trabajamos para que los niños y niñas trabajadores tengan espacio en la sociedad, que todos los niños, niñas y adolescentes sean tomados en cuenta, que nos escuchen como niños”, dice a la AFP.

Franz Ríos Apaza tiene 13 años y vende cigarrillos en una calle de la ciudad de El Alto, vecina de La Paz, y una de las más pobres del país.

“Yo he comenzado a trabajar a mis siete años. Era voceador (el que anuncia las rutas de los buses públicos), después lustrabotas, y después hice diferentes actividades”, cuenta.

Y resume a grandes rasgos su vida: “Estoy en la escuela, entro a las 7 de la tarde y salgo a las 10 de la noche y de ahí voy a vender cigarrillos hasta las 2 o 3 de la mañana. Gano 50 bolivianos (unos 7 dólares) los viernes y sábados, cuando se gana más. No tengo papá, sólo mamá, y somos tres hermanos”.

El trabajo infantil y de adolescentes “es un problema de pobreza, no sólo de Bolivia, sino de países que están en desarrollo”, dice a la AFP el representante de UNICEF en La Paz, Marco Luigi Corsi, para quien la variedad de actividades y de visiones laborales hacen que el problema sea complejo de solucionar.

Según datos del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), “unos 850.000 niños, niñas y adolescentes de entre 5 y 17 años trabajan” y el “trabajo infantil pone en riesgo su integridad física y psicológica, a pesar de que su derecho es gozar de salud”.

UNICEF, el gobierno boliviano y organizaciones no gubernamentales han coincidido en definir 23 formas de trabajo infantil peligroso, entre las que figuran la zafra de la caña de azúcar y de la castaña, en los llanos y la Amazonia, y la minería, en los Andes de Bolivia.

Del total de niños y trabajadores adolescentes, sobre una población global de 10 millones de habitantes, “hay unos 300.000 dedicados permanentemente a una forma de trabajo infantil y es probable que entre 40% y 60% estén involucrados en Bolivia en las peores formas de trabajo infantil”, explica por su parte el vocero de UNICEF en Bolivia, Wolfgang Friedl.

“Bolivia está en una situación preocupante, pero ha habido comprensión de legisladores y gobernantes de hacer cumplir las leyes y convenciones internacionales de erradicación del trabajo infantil”, agrega.

Para Marco de Gaetano, coordinador de la ONG El Trabajo de Crecer, que opera en Bolivia y Perú, la meta es terminar con las formas de explotación de menores.

“Se apuesta a la dignificación del trabajo y a la erradicación de las peores formas de trabajo”, afirma De Gaetano, que organizó un taller sobre las actividades laborales infantiles en Bolivia.

A pesar de esto, los niños trabajadores en Bolivia, principalmente los ligados al sector del comercio, consideran que han alcanzado una fortaleza en medio de la debilidad.

“La mayoría de las personas piensa que el trabajo es algo malo, pero al contrario, para nosotros es una fuente de experiencia, pues un niño voceador sabe mejor de matemáticas, porque tiene que fraccionar” el dinero, cuando debe dar cambio a sus clientes, asegura Félix.

Para la Directora de Género y Generacionales del municipio local, Tania Nava, “hay un debate irresuelto si el niño tiene que trabajar o no”, pues “las familias, por razones de pobreza, se ven obligadas a que todos sus miembros trabajen”.

Sin embargo, asegura, es criterio unánime que los niños merecen tener acceso a la salud, a la educación, a una vida digna, a no ser explotados y a exigir y lograr que las peores formas de trabajo no existan más en el país,

http://noticias.terra.com/america-latina/bolivia/en-bolivia-trabajan-850000-ninos-y-adolescentes-casi-10-de-la-poblacion,4dd75eb4d9119310VgnVCM10000098cceb0aRCRD.html





Salario mínimo en Bolivia creció 127 por ciento desde 2005

5 05 2012

La Paz, 30 abr (PL) La propuesta del gobierno de Evo Morales a la Central Obrera Boliviana de incrementar el salario mínimo nacional hasta mil bolivianos (145 dólares) significa un crecimiento de 127,2 por ciento respecto al 2005.

Antes del inicio del proceso de cambios que conduce el mandatario, la mensualidad mínima en el país era de 440 bolivianos y en la actualidad alcanza la cifra de 815,40, tras subidas sucesivas durante seis años.

La dirigencia de los trabajadores analizará de todas formas el planteamiento gubernamental en una reunión ampliada el próximo jueves.

El ministro de Economía, Luis Arce, señaló al programa El Pueblo es Noticia de la radio y televisión estatal que el aumento al salario mínimo y de hasta un ocho por ciento a la masa salarial está dentro de las posibilidades, pero un ajuste mayor desestabilizaría indicadores macroeconómicos (inflación y crecimiento) del país.

En un inicio el Gobierno propuso a la Central Obrera un incremento del 15 por ciento, pero fue rechazado, luego se planteó elevarlo a 18 por ciento y después hasta un 20 por ciento. La dirigencia de los trabajadores también las rehusó.

Con la nueva propuesta del jefe de Estado, el salario mínimo en Bolivia crecerá 22,6 por ciento respecto al año pasado (815,40 bolivianos) y 127 por ciento en relación a 2005, al pasar de 440 bolivianos a mil bolivianos.

Durante los últimos siete años el gobierno ha decretado alzas sucesivas, las cuales fueron destacadas por la Organización Internacional del Trabajo en un informe que ubicó a Bolivia entre los países con mejores credenciales en la región, con tasas de entre 11 y 17 por ciento, indicó Arce.

http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&id=502165&Itemid=1








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