El ‘caso de los 119’

EL DIARIO DE AGUSTÍN - LA SEGUNDAPortada del diario La Segunda referida a la Operación Colombo, 24 de julio de 1975

Casos con nombre propio

BERNARDO MARÍN

¿Qué es el ‘caso de los 119’?

El caso de los 119 fue una campaña emprendida en 1975 por la dictadura chilena para lavar la cara ante la opinión pública mundial por los casos de detenidos-desaparecidos. El gobierno chileno quería maquillar la situación interna del país ante la inminente visita al país de una Comisión de Derechos Humanos de la ONU, cuyo ingreso al país fue, finalmente, denegada.

¿Quiénes fueron los ‘119’?

Los 119 fue un grupo de desaparecidos, presuntamente asesinados a manos de la DINA, que, según la dictadura, habrían salido del país para emprender actividades subversivas contra el régimen. Los medios oficiales chilenos afirmaban que muchos de ellos habrían caído a manos de sus propios compañeros de organización o en enfrentamientos con fuerzas de seguridad extranjera.

¿Cómo comenzó la campaña?

El 12 de junio de 1975 el vespertino La Segunda publicó con grandes titulares, y en primera página, que «dos mil marxistas», entre los que se encontraban algunos opositores al régimen dados por desaparecidos en Chile, recibían instrucción en Argentina y se estaban organizando en guerrillas. Según estas informaciones, parte de estos insurgentes habrían sido detenidos en la provincia de Talca, al sur de Santiago.

¿Cómo continuó el caso?

Siempre a través de la prensa controlada por el régimen. En los meses sucesivos, varios diarios chilenos continuaron su denuncia del «siniestro plan rojo» que amenazaba al país. Siempre según estas fuentes muchos de los desaparecidos eran fugitivos que, desde los países vecinos, que ingresaban a Chile por los pasos de la cordillera andina para llevar a cabo sabotajes y atentados contra personalidades civiles y militares.

¿Hasta dónde llegó la campaña?

La prensa chilena se apoyó en testimonios publicados por algunas publicaciones extranjeras, como la revista brasileña O´Día o la argentina Lea, que denunciaban asesinatos de extremistas chilenos por sus propios compañeros en varios países de sudamérica. Después se demostró que tanto Lea como fueron publicaciones ad hoc, sin existencia real, creadas sólo para el montaje de la farsa de la dictadura. De hecho, el supuesto semanario argentino editó sólo un número.

¿Cómo reaccionó la opinión pública chilena?

Pese a la represión política imperante en el país hubo protestas. La más significativa fue la huelga de hambre que, desde el 8 de agosto de 1975 durante varios días, mantuvieron 80 prisioneros del campo de concentración de Puchuncaví, que hablan sido detenidos o habían permanecido en distintos centros de torturas con muchos de los chilenos incluidos en la fatídica nómina. También lucharon por desenmascarar la farsa los familiares de los detenidos y la Iglesia Católica.

¿Cómo reaccionó la opinión pública extranjera?

El cuerpo diplomático acreditado en Chile reclamó formalmente para dejar claro que en los países aludidos en las publicaciones de prensa, jamás ocurrieron ninguno de los hechos. En Colombia, medios oficiales desautorizaron las informaciones de los periódicos chilenos; en Argentina, el diario La Opinión calificó la campaña de «gran conspiración» con «métodos siniestros que superan todo lo conocido de la Alemania de Hitler.

El semanario norteamericano Time apuntó a una confabulación del «terrorismo derechista» de ambos lados de Los Andes y llegó a una siniestra conclusión: «la DINA tiene una larga lista de nombres para los cuales necesita cadáveres y la Triple A argentina tiene cadáveres para los que necesita nombres».

¿Cómo explicó la dictadura estas acusaciones?

Pinochet se vio obligado a renunciar a la maniobra y en su discurso público del 20 de agosto, expresó cínicamente que, a fin de terminar con tantas especulaciones, había ordenado «investigar exhaustivamente la situación por la vía administrativa». Por supuesto, jamás hubo investigación. Los 119 continúan desaparecidos. Pero ante la opinión pública nacional e internacional quedó absolutamente claro que estaban en poder de la DINA.

http://www.elpais.com/especiales/2001/pinochet/victimas/119.html