Armando Uribe: Agustín Edwards sigue siendo el principal asset de la CIA en Chile


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Armando Uribe, abogado, literato, intelectual, poeta y polemista:

«Todo lo fundamental en Chile está podrido y quienes mandan son putrefactos»

La Bestia Apocalíptica, inquietante, indómita, siempre al acecho, muestra sus fieros dientes a todos los monstruos poderosos de este Chile y «mundo atroz». Agustín Edwards, destinatario de su Carta Abierta recientemente publicada por LOM, es su principal víctima. ¿La causa?: la censura que sufrió una entrevista suya en El Mercurio en la que despedazaba la política nacional hacia el cobre y que lo llevó a entablar una demanda a 9 compañías mineras extranjeras por perjuicios que asciende a 16 mil millones de dólares.

Instrucciones de lectura (a modo de advertencia): Si usted es de los integrados, ármese de valor y lea bien plantado en su cómoda silla las palabras de Uribe, Armando. Se arriesga. Si es, por el contrario, de los apocalípticos, deléitese a compensar su desesperanzado espíritu crítico y a alimentarlo con una de las voces más agudas y ojos más suspicaces de nuestro Chile. Se asegura. Quien suscribe esta entrevista se reserva el derecho de despertar susceptibilidades al lector -algo habrá hecho o no lo habrá-. No se aceptan devoluciones.

Por Gabriel Agosin O.

Primer rugido: «Agustín Edwards sigue siendo el principal asset de la CIA«

….. En marzo de este año un periodista de El Mercurio le solicitó a Armando Uribe Arce, abogado, profesor de derecho minero y quien participó activamente en la elaboración de la ley de nacionalización del metal rojo durante el gobierno de Salvador Allende, una entrevista para conversar sobre la gran minería del cobre.
….. Sorpresa. El decano nunca lo había requerido para tratar sobre temas políticos-económicos. Sí una que otra vez para menudencias literarias, esas que los diarios consideran de poca relevancia. La entrevista fue vetada. O censurada, si se prefiere. Y Uribe, que no sabe callar, las emprendió contra Agustín Edwards, director de El Mercurio. Un viejo conocido suyo, por lo demás.

-¿Agustín Edwards ha acusado recibo de la carta?

-Estoy seguro que no ha acusado recibo en forma directa. Supongo que la habrá leído, o tal vez por razones sicológicas se ha abstenido de leerla, pero conoce el hecho de que existe esa Carta y como he tenido relaciones con Edwards, en el sentido de críticas que le he hecho a sus conductas desde hace más de 20 años, sabe de mi libro.

-¿Por qué a pesar de haber sido sindicado como traidor de la patria por El Mercurio en los años setenta usted a su retorno Chile el año 1989 concedió entrevistas y hasta escribió artículos para distintos suplementos del diario?

-Entre el ‘ 78 y el año ‘ 92 mi nombre estaba crucificado en El Mercurio, pero cuando se produjo el secuestro de Cristián Edwards del Río, este Agustín Edwards tuvo una especie de reconversión muy completa a ser devoto católico, lo que lo llevó a recapaitar, supongo, y levantar el veto para que apareciera mi nombre, lo que se tradujo en que comenzara a aparecer artículos sobre libros míos, entrevistas y no más de tres artículos que escribí para Artes y Letras y algo más en la Revista de Libros.

Y agrega:

Estoy cierto que la respuesta de Agustín Edwards, y lo digo en la Carta, va a ser que mi nombre esté crucificado de nuevo. A su vez, considero que una crítica muy breve que apareció sobre mis Memorias cuando ya estaba en público conocimiento la Carta Abierta, fue hecho como venganza de Agustín Edwards.

Esa crítica, firmada por un señor Corrada que no conozco ni sé de sus antecedentes, decía algo así como que la sintaxis de las memorias era muy anticuada y que era un suplicio leerla y que yo me ocupaba de geopolítica, cosa que no es cierta y que demuestra que el libro no había sido leído completamente. Agustín Edwards se venga por medio de escribientes subordinados, a los que considera como arrequines. Pero sin duda, la respuesta principal ha sido la omisión.

-Lo que lo llevó a escribir la Carta Abierta fue una entrevista de carácter político económico que concedió a El Mercurio que versaba sobre la gran minería del cobre, siendo que nunca se le había interpelado en ese campo. ¿Usted creyó que sus dichos saldrían publicados?

-Me sorprendí que me entrevistaran, porque habiendo sido especialista desde hace muchas décadas en cuestiones mineras y jurista que intervino en la propia nacionalización del cobre, nunca había aparecido algo mío de esa especie, porque El Mercurio no se preocupa de las cosas literarias de cualquier especie que sea. La literatura y la poesía más todavía, son consideradas como cosas muy secundarias y que no afectan ningún interés, y a mí no me habían entrevistado ni publicado nada sino en materias literarias.

Sin embargo, una vez realizada la entrevista entendí que iba a ser publicada. Y de hecho, fue aprobada por el Cuerpo de Reportajes y prometieron publicarlo el domingo siguiente y después subsiguiente y así en adelante. Obviamente no se publicó nunca, porque seguramente llegó hasta las manos del propio Agustín Edwards quien vetó y censuró por completo la entrevista.

-¿No habrá pecado de ingenuo al pensar que El Mercurio, con todo su historial, iría a publicar sus dichos?

-Mire, yo entiendo que los medios de comunicación masivos habían estado sosteniendo estos 10 ó 12 años que por ningún motivo se tocara el buen trato caritativo del Estado chileno hacia estas compañías multinacionales, que en algunos casos son más grandes económicamente que el propio Estado. Ya había dado a conocer mi punto de vista en otros medios de menor tiraje, de modo que ya se sabía mi posición, pero una vez hecho el reportaje, por ética periodística, debio haber aparecido y eso no ocurrió y me empujó a escribir esta Carta Abierta.

-Usted señala en la Carta que Agustín Edwards fue el principal asset en Chile de la CIA. ¿Cree que lo sigue siendo hoy?

-Creo que lo sigue siendo. Ser asset es ser un recurso, no un agente de la CIA que recibe plata todos los meses. Los asset pueden en cualquier momento ser consultados, se le puede pedir consejos y a la vez recibir los consejos que son forzados por parte de la CIA. La condición de asset no se pierde, de modo que lo sigue siendo. Es sí, no creo que ocurra como entre el año ‘ 70 y ‘ 73, en que la CIA según declaraciones en documentos oficiales norteamerianos, publicaba cotidianamente un artículo de editorial anónimo durante todo ese período en El Mercurio.

-¿Qué beneficios cree que obtiene Edwards por seguir siendo asset de la CIA? 

-La posición de Edwards hace 50 años fue prever que Estados Unidos era ya e iba a ser la más grande potencia o imperio que jamás había existido, y que en el caso del continente americano, incluyendo Sudamérica, lo natural -me pongo en el caso de Edwards- era buscar que Chile dependiera de Estados Unidos redondamente y que esa dependencia con el tiempo llegara a ser tan detallada, que Estados Unidos pudiera privilegiar a Chile respecto de otros países de la región.

-Por qué cree que El Mercurio, a pesar de las omisiones y falsedades informativas durante el gobierno militar, sigue siendo un diario creíble e influyente?

-Se debe precisamente a que la posición que ha tenido Edwards respecto de Estados Unidos durante medio siglo es la que asumieron quienes gobiernan hoy en Chile. Por lo tanto, están de acuerdo con la manera de ver a Chile y al mundo que expresa El Mercurio. Además, desde hace un siglo El Mercurio ha sostenido una especie de pacto de no agresión con los jefes de Estado, salvo con el señor Allende. Es más, se ha propuesto ser una especie de consejero detodos los jefes de Estado y gobernantes políticos.

Segundo rugido: «La Concertación es de extrema derecha en lo económico»

….. Roque Esteban Scarpa, profesor de Armando Uribe en las Humanidades, fue quien lo impulsó a seguir una carrera literaria. Incluso publicó una crítica a su primera obra en El Mercurio, pero su discípulo le insistió que lo suyo eran las leyes. No se llevaban bien. «Eres un monstruo de la insidia», le dijo alguna vez Scarpa. Intelectualmente las relaciones eran mejores. Eso lo reconoce Uribe.

Ello, sin embargo, no impidió que el profesor rebautizara a su alumno como «la bestia apocalíptica», por su carácter mañoso y odioso para sí mismo, aunque también para los demás.

Ese carácter persiste. Es indudable.

-Usted entabló junto con otras cuatro personas una demanda contra nueve empresas cupríferas extranjeras que ya fue declarada admisible por los tribunales. ¿De verdad cree que puedan ganarla?

– Lo que espero que ocurra es que por primera vez se dé a conocer públicamente este escándalo de inversiones en la gran minería del cobre, que más ha perjudicado que beneficiado a Chile mediante la sobreproducción y el no pago de impuestos.

Según cálculos de expertos no hay para más de 30 o 50 años de cobre pese a que Chile tiene el 37 por ciento de participación en el mercado internacional en circunstancias que todos los países de la OPEP tienen menos del 37 por ciento de todo el mercado mundial del petróleo, y sin embargo fijan e interviene el valor del crudo, mientras que Chile teniendo más porcentaje, no interviene.

-O sea que no hay planificación estratégica.

-No. Este es un escándalo acompañado por el no pago de impuestos. La sobreproducción fue criticada hasta su muerte por Radomiro Tomic en artículos y cartas al propio diario El Mercurio y no saco nada. Tenemos la esperanza que esto llegue a tener luz pública y aparezca en los medios de comunicación donde estas situaciones han estado vetadas y censuradas por la mayoría de los medios.

-La situación actual es extremadamente similar a la que reflejaba Vicente Huidobro en un artículo titulado «Todo huele a podrido en Chile» publicado el ‘ 25 refiriéndose al salitre.

-Claro que es la misma situación dado que efectivamente el salitre tuvo una importancia en el Chile de esas épocas como la que tiene el cobre ahora. El cobre es la principal fuente de riqueza de nuestro país y va a seguir siéndolo hasta que se agote con esta sobreproducción. En realidad todo lo fundamental en Chile está podrido y quienes mandan son unos putrefactos, como decía García Lorca en los años treinta respecto a políticos españoles.

-Ahora que se firmó el TLC, ¿será más difícil que logren ganar la demanda?

-Va a ser mucho más difícil. El juicio está fundado en razones jurídicas y legales bastante fuertes que dan fe de los perjuicios y daños que sufre toda la población de Chile como consecuencia. Si Chile hubiera recibido todo esto que se pide, que son cerca de 16 mil millones de dólares, el Estado habría podido solucionar los problemas de salud, de educación y de vivienda, por lo tanto atañe a toda la población. Por eso que ocultar, vetar esta situación, es un pecado que cometen los medios de comunicación.

-No deja de ser curioso que ningún partido haya salido a respaldarlos.

-Eso va acompañado por lo que dice un historiador alemán nacionalizado estadounidense, Peter Gay, en un libro sobre el odio en el siglo XIX y XX, que termina con la siguiente frase que yo hago mia: «El rol de la tontería en la historia ha sido demasiado subestimada».

Que ningún partido político haya asumido esto como causa fundamental tiene como origen la malicia y opera en este caso también la máxima del libro de Peter Gay. No está demás decir que la tontería está emparentada con la ignorancia, la que hace que ningún partido haya tomado posición de esto.

-¿Qué consecuencias vislumbra para Chile tras la firma del TLC?

-El TLC va a aventajar evidentemente más a Estados Unidos que a Chile y va a hacer que la dependencia de nuestro país respecto a Estados Unidos aumente enormemente, perdiéndose soberanía. Ello, porque cuando hay un tratado internacional entre una grandísima potencia y un país pequeño, lo natural es que beneficie a la grandísima potencia. Asimismo, hay una asimetría total entre las personas que negocian por Chile, que son de inferior capacidad, menor conocimiento y de una experiencia mucho más reducida que el personal del que dispone Estados Unidos.

La estrategia del país del norte consiste en usar ese presunto TLC como modelo para que América Latina, a excepción de Cuba, tenga un TLC que beneficiará evidentemente más a Estados Unidos que al resto del continente. Chile sirve de nuevo, como lo ha probado la historia de las últimas décadas, como cobayo, como ratón de laboratorio para probar objetivos más vastos que tiene la gran potencia mundial. Esto sería una nueva prueba de que la Conertación es una alianza de centroderecha, cuando no es de derecha extrema en materia financiera o económica.

-¿Qué reflexión hace respecto de que Ricardo Lagos, militante del mismo partido de Salvador Allende, sea quien firme el TLC con Estados Unidos?

-La reflexión empieza por algo que ya vi claro el ´91. Cuando me cooptaron en el comité político de la Izquierda Cristiana, la mayor parte de los miembros de ese pequeño partido -las excepciones fueron Rafael Agustín Gumucio, Roberto Celedón y yo-, encabezados por Luis Maira y por Juan Enrique Miquel, decidieron pasar al Partido Socialista. Los dirigentes, contra la voluntad de las bases, decidieron que los partidos existían para ejercer el poder y que la Izquierda Cristiana como tal no iba poder ejercerlo.

Entonces, concluyeron, había que pasarse al PS, que sí ejercía el poder. Les pregunté: ¿ustedes creen que van a pasar al PS que fue fundado a principio de los años treinta? Se equivocan, el PS de hoy ya no es el de antaño, es mucho más parecido al Partido Radical, al peor Partido Radical o sea el de González, que además le ponen Videla. Por lo tanto, no considero que el señor Lagos sea socialista como el partido fundado a principios de los años treinta.

-¿Está desencantado de la clase política?

-Nunca he tenido encanto por eso que llaman clase política y que en verdad es una casta, no una clase, en que las personas que pertenecen a ese conglomerado que no hace distinción de partidos ni posición, son en su conjunto de menor categoría de los dirigentes de hace 40, 50, 80 años y hasta 150 años.

Tercer rugido: «En Chile sigue habiendo intervencionismo»

Armando Uribe fue en los años sesenta y setenta diplomático de carrera. Esa posición le permitió acceder a documentos exclusivos sobre el intervencionismo norteamericano en Chile y lo llevó a publicar el año 1974 El libro negro de la intervención norteamericana en Chile, que estuvo en las librerías de una gran parte de Europa, Latinoamérica y del propio Estados Unidos. En Chile, ni sombras. Fue, cómo no, censurado.

Durante su destierro en Francia el tema fue casi una obsesión. Y Henry Kissinger, para algunos el siniestro Secretario de Estado de Norteamérica, un personaje clave y centro de sus críticas.

-¿Qué sensación le provoca que Kissinger haya vuelto a la actividad política?

– Con esto se le da una «legitimidad» a las opiniones de Kissinger, que por lo demás sigue pesando desde que dejó de ser Secretario de Estado el 20 de enero de 1975. Desde esa época, Kissinger ha influido en gobiernos, empezando en el de los Estados Unidos, y en grandes multinacionales, de modo que ha estado vigente durante mucho tiempo en la política mundial.

Ahora pasa a tener una legitimidad oficial que no había tenido entre el año 1976 y 2002 y, por lo tanto, su influjo va a ser mucho mayor. Lo terrible, y la historia lo ha demostrado, es que las consecuencias han sido de una crueldad extrema, ya que es responsable de millones de muertes y tragedias.

-¿Se podría interpretar su regreso como un signo de que quizás el mundo no ha cambiado tanto como se cree?

-El mundo ha cambiado en el sentido de que ahora sí es absoluto que Estados Unidos es la más grande potencia que ha habido nunca en la historia. En lo demás, la verdad es que los actores de los últimos 30 años siguen en muchísimos casos estando vigentes y operando en este mundo atroz.

-¿En Chile sigue habiendo intervencionismo?

-Estoy seguro de ello, pero ha diferencia de lo que ocurrió hace 30 años, no necesita ser tan clandestino. Hace tres décadas no existía esta disposición entre quienes mandan de entregarse a Estados Unidos. Lo que ocurre como consecuencia de la dominación norteamericana y la «penetración cultural» es un sentimiento generalizado en el mundo, y en Chile particularmente, de decepción y disgusto y de pérdida de esperanzas.

El actual es un período de caída y decadencia general, más grave que el que preveía a principios del siglo XX Spengler, de modo que la humanidad descontenta de lo que ocurre con este dominio nefasto no encuentra esperanza sino en las religiones y sobre todo en las pseudo religiones. Esta especie de oleada hacia religiones y pseudo religiones es lo último que les queda a los náufragos en el mundo actual. Esa tendencia a buscar esperanzas en absurdeces demenciales -en el caso de las pseudo religiones- es un mal signo de la situación en que se encuentra el mundo y por cierto Chile.

-¿Este mundo lo tiene desencantado, decepcionado?

Yo puedo darme el lujo de ser negativo y pesimista, pero repito por enésima vez una frase que yo hago mía: «Hay que tener pesimismo de la inteligencia y optimismo de la voluntad». El optimismo de la voluntad consiste en seguir siendo, en mi caso, un intelectual o chileno letrado crítico a las realidades del mundo en que vivimos. Servir a la conciencia crítica colectiva.

En eso tengo optimismo de la voluntad que llaman algunos voluntarismo o utopismo, pero que es también una posición humana racional, porque se sabe que las grandes conciencias colectivas se forman a partir de las personas que observan las realidades. Que tengo pesimismo de la inteligencia efectivamente lo tengo y me puedo dar el lujo de tenerlo por la edad a que he llegado, porque no creo que la gente joven se pueda dar el lujo de ser pesimista.

-En el fondo sigue siendo un bestia apocalíptica, como lo llamaba su profesor Scarpa

-Exactamente.

-Pero como hombre creyente, ¿tiene fe en el futuro?

-Uno debe vivir para llegar al otro mundo en buenas condiciones. En ese sentido sí tengo esperanzas, pero el mundo terrenal es de otra índole, pues yo recuerdo siempre que el demonio es llamado en la Biblia «el príncipe de este mundo».

-En algún momento sentenció que el infierno existía y no es una mera metáfora. Cuando muera, ¿partirá al paraíso o al infierno?

-En el mejor de los casos voy al purgatorio. Los peligros de ir al infierno los tenemos todos todo el tiempo, creamos o no creamos, porque nosotros podemos no creer -yo creo-, pero al final la divinidad es ineludible.

Así habló Armando Uribe. Fin de los rugidos.

13 de diciembre 2002.

Fuente: http://www.letras.s5.com/uribe191202.htm

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Subido por Arturo Ruiz

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