Operacion Soberanía: Argentina planificó una guerra de agresión contra Chile

17 09 2012

Operacion Soberanía

Para solucionar el litigio por las islas y los derechos marinos al sur del Canal Beagle, Chile y Argentina habían acordado someter el diferendo a la corona británica, en la forma, pero en el contenido habían ya nombrado de común acuerdo a los jueces y el marco de derecho internacional al cual debía atenerse el tribunal que dictó su sentencia el 22 de mayo de 1977 y que fue declarado nulo por Argentina. Una vez desconocida la validez del Laudo Arbitral de 1977, Argentina movilizó todo su poderío militar, para obligar a Chile a revertir lo establecido por el tribunal. Para ello planificó una guerra de agresión contra Chile.

Esta operación es conocida como Operación soberanía u Operativo afianzamiento de la soberanía. 

La situación chilena parecía bastante desventajosa. Frente a un país que casi lo doblaba en el número de habitantes, con un ingreso per cápita casi del doble y una ventaja geográfica enorme, Chile enfrentaba además, a raíz de las violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura, una negación a la venta de armas de parte de sus proveedores tradicionales (Estados Unidos de América y Europa Occidental), lo que dificultaba aún más la ya compleja tarea de resguardar su territorio, debido a su propia geografía.

La situación chilena parecía bastante desventajosa. Frente a un país que casi lo triplicaba en población.

A consecuencia del asesinato de Orlando Letelier los Estados Unidos de América habían decretado un embargo de armas contra Chile, la Kennedy Amendment, después ampliado en International Security Assistance and Arms Export Control Act of 1976. (Posteriormente, este Amendment también fue aplicado a la Argentina). Así mismo Alemania Federal se negaba a vender armas a Chile: el semanario alemán Der Spiegel en su edición del 6 de marzo de 1978 en un artículo sobre la política oficial de venta de armas constataba desde 1974 Bonn contribuyó al fortalecimiento de la capacidad marítima de las marinas de guerra de casi todos los países suramericanos costeños (excepción: Chile)…)

También Austria se negaba a vender armas a Chile.Tanto Austria como Alemania vendían armas a Argentina sin restricciones especiales y con EE. UU. mantenía buenas relaciones a cambio de la cooperación argentina en la lucha antiguerrillera en Centroamérica.

Varios países europeos continuaron vendiendo armas a Argentina durante la fase más peligrosa del conflicto. En diciembre de 1978, cuando la amenaza de guerra era evidente, los astilleros alemanes Blohm + Voss acordaron con Argentina la construcción de 4 destructores[15] y el mismo año Francia vendió y entregó dos corbetas tipo D’Estienne D’Orves A-69 con misiles Exocet, llamadas “Good Hope” y “Transvaal”, originalmente construidas para el entonces gobierno racista de Sudáfrica y que no pudieron ser entregadas por el embargo decretado por la ONU. En Argentina se les llamó ARA Drummond (P-31) y ARA Guerrico (P-32).

Sin embargo esta inferioridad cuantitativa era atenuada por factores como: 

* Chile utilizaba una mayor parte porcentual de su presupuesto en defensa. El año 1978 Chile gastó el 4,1% de su PNB en defensa, en Argentina el 2.3%.
* La defensa implica menos riesgo que el ataque.
* Las continuas intervenciones de las fuerzas armadas argentinas en la política contingente desde los años 30 habían mermado notablemente sus capacidades profesionales, por el contrario se estimaba que Chile tenía significantes ventajas en la defensa dada la calidad profesional de sus fuerzas armadas y las bien desarrolladas lineas de logística y comunicación[19]
* El ejército atacante debía cruzar la cordillera solo por pasos conocidos y el defensor podía elegir el tramo en que lo enfrentaría.

Si bien estaba claro que la Argentina poseía más material de guerra y más soldados, de ninguna manera la proporción era de 3:1,que en general se considera necesaria para tener una alta probabilidad de victoria.

Sobre la disciplina, moral, motivación, adiestramiento y apertrechamiento de la tropa, el mantenimiento de los equipos, sobre la capacidad de los oficiales y la idoneidad de la dirigencia del país, que son factores más importantes aún que la cantidad de material de guerra, no se puede dar una calificación de antemano.

Posteriormente, las Fuerzas Armadas argentinas durante Guerra de las Malvinas dejaron traslucir falta de celo en el cumplimiento de su deber. Según el Informe Rattenbach, la derrota tuvo como causa la supremacía material y organizativa del enemigo, pero también los errores y desaciertos internos de las fuerzas armadas argentinas y de la conducción política de la República Argentina.

Según Raúl Castro, embajador de los Estados Unidos en Buenos Aires en 1978, los jefes superiores argentinos consideraban que la guerra sería fácil de ganar: “Ellos suponían que iban a invadir Chile, Santiago, especialmente. Les parecía algo muy fácil; una cuestión de cruzar la frontera y que los chilenos se iban a dar por vencidos. Y yo les decía: No, no, se equivocan. Ellos tienen una armada mejor que la de ustedes. Están bien armados, son muy fuertes”.

Augusto Pinochet, por el contrario, preveía una guerra larga y de desgaste:[26] “una guerra de montonera, matando todos los días, fusilando gente, tanto por parte de los argentinos como por nuestra parte, y al final, por cansancio, se habría llegado a la paz”.

El plan de acción 

No existen declaraciones ni documentos oficiales argentinas sobre la existencia del Operativo Soberanía, sin embargo, la cantidad de testimonios en todos los estamentos de la sociedad argentina es tal, que nunca se ha puesto en duda su existencia. Pero a partir de las experiencias personales de los partícipes, es difícil establecer las condiciones, fines y medios que planearon sus gestores.

El ataque sería precedido por una denuncia argentina ante el consejo de seguridad de las Naciones Unidas de una ocupación militar de las islas al sur del Canal Beagle por parte de Chile.

Las Fuerzas armadas argentinas desembarcarían en las islas y en caso de que las tropas de elite chilenas que protegían las islas opusieran resistencia, se invadiría el territorio continental de Chile, buscando a lo largo de la frontera el frente que ofreciese menos resistencia, para cortar el país en por lo menos un lugar y así obligar a Chile a aceptar las condiciones argentinas.

En la noche del 21 al 22 de diciembre de 1978, tras más de 20 días en alta mar y por lo menos una postergación del inicio de las hostilidades, los buques argentinos con tropas y material de desembarco enfilaron hacia la zona de conflicto para iniciar la operación anfibia que establecería la soberanía argentina sobre las islas.

Rubén Madrid Murúa señala en “La Estrategia Nacional y Militar que planificó Argentina, en el marco de una estrategia total, para enfrentar el conflicto con Chile el año 1978″, (“Memorial del Ejército de Chile”, Edición Nº 471, Santiago, Chile, 2003, pp. 54-55) que el Operativo Soberanía fue elaborado por el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas Argentinas bajo el nombre de Planeamiento Conjunto de Operaciones Previstas contra Chile.

El concepto estratégico del plan, con el fin de lograr el objetivo político que se había propuesto Argentina, de apoderarse de las islas inmediatamente al sur del Beagle, estaba basado en dos premisas:

a) Que Chile se rindiera en un tiempo breve como consecuencia de las acciones militares que se estaban preparando.

b) Que Chile aceptara los reclamos territoriales formulados por Argentina, a lo que seguiría el repliegue de las tropas argentinas desde los puntos del territorio chileno que hubiera sido ocupado luego de la ofensiva trasandina.

Posteriormente, se elaboró una Directiva Estratégica Militar, la cual fue aprobada por la Junta Militar, donde se establecía, el concepto general de la guerra, el objetivo político de guerra bélico y la organización de las fuerzas.

Como anexo a este plan, se formularon otros planes que incluían un Plan de Movilización, un Plan de Inteligencia y un Plan de Intrusión. Este último incluía la ocupación militar (Flota de mar (Flomar) e infantería de marina) de las islas, incluyendo las islas Wollaston y isla Cabo de Hornos, antes de la hora H, vale decir, antes de que se iniciara el ataque terrestre a nivel continental.

Como se esperaba que las acciones bélicas provocaran la reacción inmediata de la ONU, Estados Unidos y otros países, los militares planificaron el realizar una guerra de la forma más rápida y violenta, con el objetivo de apoderarse de la mayor cantidad de espacio territorial chileno en pocos días, para luego aceptar un cese de hostilidades manteniendo un Statu quo (que sería impuesto por la ONU), pero que dejaría a Argentina en una posición de fuerza para negociar territorios posteriormente. Con ese objetivo, Argentina estaba más que dispuesta a aceptar la presencia de fuerzas de paz de las Naciones Unidas para separar a ambos Ejércitos.

Otro aspecto que consideraba el plan, era la posibilidad de que Perú, que llevaba varios años armándose para una posible guerra, interviniera en el conflicto a favor de Argentina. Al respecto, habría existido en un plan elaborado por el general peruano Edgardo Mercado Jarrín, considerado el máximo teórico militar del Perú, que contemplaba una ofensiva militar contra Chile, después de iniciadas las hostilidades en el extremo austral.

Se sabe además que funcionarios de la embajada de Argentina en Lima hablaron con el Canciller peruano José de la Puente Radbill para conseguir que ese país firmara un acuerdo secreto con Argentina en contra de Chile. De La Puente, lejos de aceptar, les recordó el hecho de que un siglo antes, Argentina había desechado suscribir el Tratado Secreto de 1873 y que mientras Perú y Bolivia luchaban contra Chile en la Guerra del Pacífico, Argentina llegó a un entendimiento con Chile respecto a la Patagonia. Más tarde De La Puente pondría en conocimiento del Canciller chileno Hernán Cubillos de lo ocurrido, asegurándole que Perú no intervendría si se producía la guerra entre Chile y Argentina.

En lo que respecta a Bolivia, los militares argentinos, también consideraron la posibilidad de que ese país se sumara a la ofensiva Argentina, teniendo en cuenta su permanente reivindicación de obtener una salida a ese mar metafísico del que hablaba el almirante Emilio Massera de la Armada argentina.

De este plan, al 14 de diciembre de 1978, se habían cumplido las etapas de movilización del las fuerzas regulares de las tres ramas, y la fase de movilización parcial de los reservistas.

La ofensiva argentina sobre Chile seguiría la siguiente secuencia:

1. a partir de las 20:00 horas (H – 2) del Día D, el 22 de diciembre de 1978 (22.22:00.DIC.978 en jerga militar), la Flomar y la infantería de marina (Batallón N° 5) ocuparían las islas Freycinet, Hershell, Wollaston, Deceit, y Hornos.
2. a las 22:00, la Hora H, la Flomar e infantes de marina (batallones N° 3 y N° 4) ocuparían las islas Picton, Nueva y Lennox logrando además el control del Canal Beagle.
3. la ofensiva terrestre se iniciaría las 24:00 horas (Hora H + 2). El V Cuerpo de Ejército atacaría desde la zona de Santa Cruz tratando de conquistar el máximo territorio chileno de la zona patagónica. Simultáneamente, la Fuerza Aérea Argentina iniciaría bombardeos estratégicos
4. posteriormente, a las 06:00 (H+8) del día 23 de diciembre de 1978 (23.06:00.DIC.978) se procedería a la destrucción de la Fuerza Aérea de Chile en tierra.

En una fase posterior, el plan incluía, lanzar una ofensiva utilizando al III Cuerpo de Ejército, en la zona del Paso Los Libertadores – Paso Maipo y Paso Puyehue (hoy Paso Fronterizo Cardenal Samoré) con el propósito de cortar las comunicaciones en el territorio de Chile continental. Esto incluía la conquista, con el apoyo de la Flomar, de una ciudad del litoral, probablemente Puerto Williams, mientras que la Fuerza Aérea apoyaba las operaciones marítimas y terrestres.

En función de este plan, las fuerzas argentinas se organizaban de la siguiente manera:

Ejército de Argentina (Comandante Roberto Viola):

* II. Cuerpo de Ejército (General Leopoldo Galtieri). Misión asignada: Proteger la frontera norte con Brasil, y detener cualquier ofensiva que ese país pudiera montar en contra de Argentina.
* III. Cuerpo de Ejército (General Luciano Benjamín Menéndez). Misión asignada: Partiendo desde la zona de Mendoza, cortar las comunicaciones en el centro del país, conquistando los alrededores de Santiago de Chile, y si era posible Valparaíso.
* V. Cuerpo de Ejército (General José Antonio Vaquero). Misión asignada: ofensiva estratégica a partir de las 24:00 (H+2), partiendo desde Santa Cruz, y con el objetivo, probable, de conquistar Puerto Natales y Punta Arenas. Luego apoyaría al III Cuerpo de Ejército en su avance por Puyehue hacia Chile, y cortar las comunicaciones de la zona central con el sur del territorio chileno.
* Había además una reserva (II Brigada de Caballería Blindada), dependiente del II Cuerpo, en Comodoro Rivadavia, encargada de prevenir una posible invasión chilena por el sector de Río Mayo (Chubut).

Armada Argentina (Contraalmirante Humberto Barbuzzi):

Misión: Oponerse a la acción de la escuadra chilena y apoyar la conquista de las islas al sur del Canal Beagle. Para ello la flota argentina se había dividido en dos grupos de tarea (GDT):

* El primero encabezado por el PAL (Portaaviones Liviano) ARA Veinticinco de Mayo (V-2), con su completo GAE (Grupo Aéreo Embarcado) formado por: 8 aviones Douglas A-4Q, 4 Grumman S-2 Tracker, 4 helicópteros Sikorsky S-61D4 Sea King y un Alouette) con el destructor misilístico ARA Hércules (D-28) (con al menos dos misiles MM-38 Exocet) y las novísimas, para ese entonces, corbetas misilísticas Clase A-69 ARA Drummond (P-1), actual P-31 y ARA Guerrico (P-2) actual P-32 (ambas con cuatro misiles MM-38 Exocet cada una) en funciones de escolta.

* El segundo grupo era encabezado por el crucero ARA General Belgrano (C-4) y los destructores ARA Rosales (D-22), ARA Bouchard (D-26) con 4 misiles MM-38 Exocet y el ARA Piedra Buena (D-29), este grupo cubría a la fuerza de desembarco compuesta por el buque de desembarco dique (BDD) ARA Cándido de Lasala (Q-43) y el buque de desembarco de tanques (BDT) ARA Cabo San Antonio (Q-42), también navegaba en este grupo de tareas el buque tanque ARA Punta Médanos (B-18) y otros buque tanques de YPF (Yacimientos Petrolíferos Fiscales).

El GDT1 apoyaría la conquista de las islas ubicándose en la boca oriental del Canal Beagle; y el GDT 2 ubicado en la boca oriental del Estrecho de Magallanes cuyo objetivo posterior sería apoderarse de alguna ciudad marítima, probablemente Puerto Williams.

Fuerza Aérea Argentina (Comandante Ramón Agosti)

Sus objetivos eran, primero, iniciar bombardeos contra objetivos militares de las ciudades de Punta Arenas y Puerto Williams, y la destrucción de la Fuerza Aérea chilena, usando una técnica muy semejante a la utilizada por Israel en la Guerra de los Seis Días en 1967.

Sin embargo la Flomar, pidió en noviembre de 1978, el contar con un fuerte apoyo de la Fuerza Aérea Argentina, debido a que uno de sus temores eran los helicópteros artillados de los que disponía la Escuadra chilena, los que podían causar bastantes estragos.

Chile, al que le eran conocidos los movimientos de la flota argentina, así como los lugares en que estaban las concentraciones de tropas argentinas, había puesto sus tropas a lo largo de la frontera en máxima alerta y la escuadra chilena esperaba ya a la argentina en el mar austral[33] No habría un factor sorpresa. Incluso en el libro “La escuadra en acción”, el jefe de la escuadra chilena, vicealmirante Raúl López Silva, no es concluyente en el sentido, si esperaría a la flota argentina o la atacaría antes.

Chile además había minado grandes extensiones de su frontera con Perú, Bolivia y Argentina en los años 1970s[34] y algunos pasos cordilleranos fueron cerrados. Los planes defensivos de Chile no han sido publicados.

La orden de suspender la operación 

Si acaso tropas argentinas llegaron a entrar a Chile continental, o solo esperaron la orden de ataque en la frontera, no puede ser determinado con certeza. Fuentes argentinas afirman que sí cruzaron la frontera y que les fue dada la orden de contramarcha cuando ya habían ingresado a territorio chileno, aunque esto contradice la teoría de que la invasión al territorio continental de Chile solo ocurriría en caso necesario.

Tampoco la Armada argentina concurrió al lugar del desembarco. Horas antes, se alejó de la zona del conflicto. 

La fuerte tormenta que demoraba el inicio de las operaciones militares argentinas en la región austral, dio tiempo a la llegada a Buenos Aires de la noticia que el papa Juan Pablo II había ofrecido mediar en el conflicto. Tras una hora de discusión, la junta militar argentina aceptó la mediación papal, dejando de lado la tesis de que la negociación directa era la única salida pacífica al conflicto, y se dio la orden de contramarcha a las tropas y a la flota.

Por qué Argentina no dio el paso final, es una pregunta que no tiene respuesta conocida. Sin duda, la autoridad moral del papa Juan Pablo II fue una razón. También la certeza de que serían condenados internacionalmente como agresores (como se lo advirtió el embajador estadounidense a la junta militar en Buenos Aires) puede haber jugado un rol en la decisión.

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Operaci%C3%B3n_Soberan%C3%ADa

http://www.taringa.net/posts/info/2702906/Operacion-Soberania-Conflicto-con-Chile.html


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5 respuestas

17 09 2012
29 01 2013
alberto alvarez

Chile habría llegado a Bs.Aires ,pero a diferencia de lo que los argentinos pretendían con Stgo y Valpo,las tropas chilenas en 2da fase pasaban a la ofensiva,hubiese sido una carnicería para ambos .

2 04 2013
martin

Pero que te tomaste chileno deja de hablar boludeces . Chile habria llegado a Bs As? No me hagas reir por favor. Vos te crees que es tan facil , por que no me mandas una botella de carmenere no te lo tomes todo eh.

8 08 2013
juan

mira saco de hueva hasta buenos aire llegariamos mientras el resto de tu ejercito lo hacian tiras los comandos de la V division

14 04 2013
Julio

El año 2003, el entonces comandante del ejército argentino Martín Balza dijo en una entrevista que para él no había dudas que Chile ganaba esa guerra que finalmente sería de desgaste, larga y cruenta. No es la primera vez en la historia que Argentina se echa para atrás ante un eventual enfrentamiento con Chile.

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