LOS CHILENOS OLVIDADOS

3 09 2011

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No se menciona para nada la actuación de Chile y sus hombres en la batalla de Ayacucho que selló la independencia del Perú aquel 9 de diciembre de 1824 y solo se destaca la participación de colombianos, peruanos y argentinos y el propio mariscal Antonio José Sucre señaló en su informe que las fuerzas a su mando se componían de 4.500 colombianos, 1.200 peruanos y 80 argentinos.

La respuesta se la dio el general ecuatoriano  José La Mar, el peruano  Agustín Gamarra y el oficial ingles  Guillermo Miller  que con el grado de comandante de la caballería peruana  informaron que la  presencia de soldados chilenos abultaba en la división del Rimac por lo menos en la mitad de sus efectivos que fueron extraídos del Ejercito  Libertador que San Martín abandonó en Perú. Esta cifra se refiere solo a los que lucharon en Ayacucho bajo la bandera peruana a los que hay que agregar los 300 soldados de caballería  que el coronel Santiago Aldunate  puso a disposición del propio Sucre  y que este mariscal comunicó a Bolívar  en tres cartas sucesivas.

La primera fechada en Huacho el 5 de marzo. La segunda la envió desde Supe la mañana del día 7 del mismo mes y la tercera carta la noche del mismo día desde  Pativilca. En las tres Sucre se felicitaba por haber recibido el refuerzo de los 300 chilenos  que distribuyó en los regimientos colombianos  que les eran mas afines como El Vargas, El Húsares y El Voltijeros.

De manera que los efectivos chilenos  si lucharon  en Ayacucho y lo hicieron nada menos que bajo dos banderas, en la del Perú  estuvieron 600 efectivos y en la de Colombia lo hicieron  300 soldados.  Por lo cual  pese al olvido del  mariscal Antonio José Sucre  el numero real de combatientes en Ayacucho fue  de 4.200 colombianos, 900 chilenos, 600 peruanos y 80 argentinos.

EL GUARDIAMARINA POLICARPO TORO Y RAPA NUI

Perdida en la inmensidad del Pacifico Sur  se encuentra la mas solitaria isla del mundo, ella no es otra que la Isla de Pascua, cuya forma triangular es insignificante en el Océano. Esta  isla misteriosa cuna de antiguas civilizaciones, invasiones  y guerras intestinas ha tenido también  varios nombres en su historia, ellos son:  Mata Kiterage, Teapi, Hititeairagi, Tepito Te  Henua  Rapa Nui e Isla de Pascua fue descubierta el 5 de abril de 1772, día de Pascua de Resurrección  por el almirante holandés Jacobo  Roggenween, paso a depender de España  cuando Felipe González llegó allí  en el buque San Lorenzo . Esta soberanía  no prosperó dada la tremenda lejanía  de América Hispana.

En 1850 llegó a la isla  la primera expedición chilena en la  goleta Colo Colo  al mando del capitán don  Leoncio Señoret. 10 años después, en 1860  llegaron a Pascua  tres naves peruanas  llevándose mas de mil isleños como esclavos  a trabajar en las guaneras  de ese país . Los pocos que regresaron  tiempo después  traían graves enfermedades, la peor de todas era la lepra.

En 1870  fondeo en Pascua la  corbeta chilena O´Higgins  al mando del comandante Goñi  en viaje de instrucción  de guardiamarinas. Uno de ellos era el grumete  Policarpo Toro Hurtado, quien comprendió  el valor estratégico  de ese territorio insular  y con mas visión que toda la tripulación  germinó en su mente la idea  de que Isla de Pascua debía formar parte de Chile. 16 años después  don Policarpo Toro  volvía a Rapa Nui  como segundo comandante de la corbeta Abtao, y a su regreso  elevó una memoria profesional, sosteniendo la importancia  que tendría para el país  la Isla de Pascua, una vez que se abriera el Canal de Panamá (El canal se construyó 30 años después).

Los valiosos  estudios del marino don Policarpo Toro  movieron al gobierno de don Manuel Balmaceda a escucharlo  y comprender  su iniciativa  dándole el mando  de la goleta maulina “Paloma” de 150 toneladas, lo envio a Tahiti el año 1887. Una vez  en Papeete entró en conversaciones con los dueños  de la isla  y con la autorización  de las autoridades  francesas, suscribiendo  un compromiso  de compraventa visado por el cónsul de Chile. Los pagos de tramitación  preliminar  fueron hechos  por el capitán Policarpo Toro de su peculio personal. Tuvo  tambien que sortear  para ello complicados  aspectos comerciales con quienes  tenían  predios en la isla.

Al año siguiente  Balmaceda  envió  al ahora  Comandante  Toro  al mando del transporte Angamos  a cancelar la adquisición  mediante el pago de  6.000 libras esterlinas a los dueños de Rapa Nui  y 5.000 francos  a la misión católica que tenía  bienes en Pascua. Al volver al continente desde Tahití recaló en  la legendaria  isla  para incorporarla al territorio nacional en una ceremonia  realizada  el 9 de septiembre de 1888.

Cumplía así  el Comandante don Policarpo Toro Hurtado  el caro anhelo de su hondo patriotismo que concibió 38 años atrás  cuando llegó a Pascua como un grumete mas, pero con la visión del mas sagaz estratega  de la Armada Nacional de Chile.

Como recuerdo de este histórico acontecimiento extractamos  algunos párrafos  de los documentos  firmados en esa ocasión:

CESIÓN – Los abajos firmados, jefes de la Isla de Pascua  declaramos ceder  para siempre y sin reservas al Gobierno de la Republica de Chile  la soberanía  plena y entera de la citada isla, reservándonos al mismo tiempo, nuestros títulos de jefes en que estamos investidos y de que gozamos  actualmente.

FIRMADO  A.A Salomón, traductor y testigo. Testigos a. Plotmer, John Brander, Jorge Frederick. JEFES: Ioano Zoopal, Totena Zoopal, Hito Zoopal, U tyle=”mso-spacerun: yes”>  en esta, declaramos y aceptamos salvo ratificación de nuestro Gobierno la  cesión  plena, entera y sin reserva  de la soberanía  de la Isla  de Pascua, sesión que nos  ha sido hecha  por los jefes  de esta  isla  para el Gobierno de la Republica de Chile .

FIRMADO: Policarpo Toro Hurtado

Rapa Nui septiembre 9 de 1888

El comandante Toro  amaba a Isla de Pascua  y a su gente, el mismo inicio la repatriación de los isleños que estaban en Tahití, y en el continente  luchó para  que se hiciera una colonización armoniosa que permitiera  una vida mejor  para los pascuenses y la obtención  de riquezas para el país.

El comandante Policarpo Toro era un patriota ejemplar, con profundo amor por su carrera  que  continuo en servicio activo hasta que estalló la revolución de 1891. Días muy amargos  para la nación  toda. En esa fecha comandaba el monitor Huascar (en poder de Chile desde el año 1879) que estaba surto en Valparaíso.

Don Policarpo Toro hombre leal y disciplinado que respetaba las leyes y al presidente constitucional, no se plegó a la revolución que se iniciaba  y se negó a seguir a la Junta de Gobierno que se dirigía al norte a pesar  que entre sus componentes se encontraba su hermano Gaspar Toro Hurtado. Como era un autentico  patriota, tampoco  escuchó a sus compañeros de armas, ni a sus amigos.

Sólo escuchó la voz de su patria, que le decía que un alma limpia como la suya no se podía manchar con la sangre del pueblo que lo vio nacer, y bajó a tierra dirigiéndose al telégrafo  para informar al gobierno de Balmaceda  de la situación sediciosa que estaba ocurriendo, cuando los conspiradores  lo apresaron  impidiéndole  así toda actuación  suya en defensa de los principios que tanto amó.

Bruscamente  entonces concluyó  la carrera naval  de este héroe de la paz  y del engrandecimiento de Chile y con la tristeza reflejada en su rostro por la sangre de sus compatriotas que se derramaba inútilmente, buscó consuelo en  los campos de su natal Melipilla hasta que su visionario corazón dejó de latir el año 1921. Y solo en el año 1945 y en vista de los grandes servicios prestados a la nación, se le erigió un monolito con su efigie en Rapa Nui, la legendaria isla que tanto amó.

EL ALMIRANTE PATRICIO LYNCH

El último chileno que subió al transporte Abtao  el 4 de enero de 1884 en El Callao, poniendo fin a la ocupación chilena de el Perú, fue don Patricio Lynch Saldivar, conocido como “El Príncipe Rojo” o “El Ultimo Virrey”. Cuatro días después mientras navegaba rumbo a la patria el Congreso Nacional  en pleno  y por unanimidad le confirió el grado de Vicealmirante de la Armada Nacional  de esta forma Lynch alcanzó la mas alta graduación tanto en el Ejercito como en la Marina de Guerra y cuando llegó a Valparaíso  fue recibido como un héroe por una muchedumbre enfervorizada. Mas al pisar tierra firme declinó todo festejo en su honor, diciendo que solo había cumplido su deber con la patria.

Patricio Lynch Saldivar ingresó a la Academia Militar el 2 de mayo 1837 cuando recién cumplía los 12 años de edad. Por razones económicas debió retirarse para ingresar a la corbeta Libertad como aspirante a guardiamarina. Dos años después recibió el bautizo de fuego durante la guerra contra la Confederación Peruboliviana, cuando el 17 de agosto  de 1839  en el puerto de El Callao fue alzado en vilos por el comandante Leoncio Señoret para abordar la corbeta  peruana  Socabaya, que fue capturada por  la marina chilena.

A pedido del gobierno de chileno con fecha 11 de enero de 1840 Lynch se embarcó  en la corbeta inglesa  Electra donde muy pronto se le formó consejo de guerra por insubordinación. En junio se le transfirió a la corbeta Calliope en Valparaíso zarpando rumbo a la milenaria China con el fin de participar en la “Guerra del Opio” donde Lynch tuvo destacada participación  en el asalto al puerto de Whampoo ganándose la distinción de que su nombre  fuera citado en la orden del día y elevado en el mismo sitio de la batalla  al codiciado grado de  Guardiamarina de Su Majestad Británica, cuando apenas contaba con 15 años de edad.

Muchas misiones honrosas cumplió Lynch  al servicio de la Armada Británica. Durante la toma de Shangai  su intrepidez lo llevó  a izar la insignia de su comandante en  las almenas del fuerte Chinhae. En la misma acción bélica en suelo chino tuvo un inesperado encuentro con un compatriota, cuando el piquete de marinería a su mando se abalanzó sobre unas trincheras para ocuparlas, encontrando ruda resistencia  que le costo varias bajas, especialmente en la última donde un ¿chino? de blanca barba  tenía entrampado a los ingleses con su mortal puntería, ya que sin descanso los suyos le pasaban  las armas cargadas y a cada disparo causaba una baja británica.

Lynch pese  al peligro siguió presionando y ganando terreno, hasta quedar a metros del enemigo, pudiendo escuchar nítidamente sus voces (aunque no entendía su idioma) mas en un momento de silencio escuchó gruñir al citado chino en perfecto castellano ¡Por la cresta nos tienen copados, así que apúrense en cargar las carabinas huevones! le gritaba a sus orientales soldados ¿Qué es lo que ha dicho?  le gritó Lynch. El hombre le contestó desde la trinchera, soy Francisco Guerrero y soy chileno que estoy peleando por los chinos.

¿Y usted iñor que diablo hace en el ejercito ingles?. Yo también soy chileno le respondió Lynch y dígale a sus hombres que paren el fuego y se rindan. El combatiente mas sorprendido que  asustado le entregó su arma, conminando a sus orientales soldados a hacer lo mismo. Explicándoles  que se encontraban sin municiones  y rodeados de enemigos, por lo cual era inútil seguir resistiendo. Al regresar Lynch a su barco obtuvo de sus superiores el perdón para su compatriota que había combatido tan lejos de Chile  por la causa del Imperio Chino.

Luego ocurrió que el comodoro Herbbert que tenía bajo su mando a Lynch, fue ascendido al grado de Almirante, izando su insignia en la nave capitana  Blenheim y se llevó un  tripulante de La Calliope, este fue el guardiamarina chileno Patricio Lynch por ser el mas destacado y valiente de sus subordinados, nombrandolo miembro de su Estado Mayor.

En el año 1844 Lynch fue ascendido al grado de Teniente, luego realizó cursos de perfeccionamiento en diversas escuelas de la Armada Real, para ser destinado a la Flota Británica del Mediterráneo donde visitó muchas naciones enriqueciendo su cultura, que agregada a su distinción personal lo destacaban entre los oficiales  de la Flota de Su Majestad, a la vez que le acarreaba muchos problemas, ya que trascendió un romance entre Lynch y la joven esposa del Rey Otón I de Grecia, mientras la escuadra estaba en Atenas. El problema que se armó provocó tal escándalo, que obligó a intervenir al propio embajador de Inglaterra para restablecer la calma.

Cuando regresó a Londres se embarcó en la nave mas poderosa de la Flota Metropolitana Inglesa “The Qeen” en la cual estuvo su último año como marino  de la Gran Bretaña, regresó a Chile a los 23 años de edad trayendo el grado de Teniente de la Armada de Su Majestad Británica y un conocimiento cabal  de las más modernas técnicas navales de Inglaterra.

La dura realidad que en mas de una ocasión a conducido a la guerra civil en nuestra patria,  también la vivió Lynch luego de su retorno a Chile. Durante el gobierno de don Manuel Montt estalló una revolución que culminó en la acción de Loncomilla o Los Barros. Victorioso el Gobierno persiguió a sus enemigos apresándolos en los barcos. Sin embargo don Patricio Lynch que comandaba “La Janequeo” se negó rotundamente  a convertir su nave en cárcel, por el contrario no vaciló en dar asilo a un escritor revolucionario, contrariando la orden de los gobernantes, que lo obligaron a retirarse  del servicio el 17 de agosto de 1864. Se fue pero con la frente en alto y el corazón limpio, al no haber sido un verdugo de sus compatriotas.

Meses después estallo la guerra contra España por la ocupación de las islas Chincha en Perú y Lynch fue reincorporado nuevamente a la Armada al producirse el bloqueo de Valparaíso. Puerto que estaba prácticamente desguarnecido para repeler la agresión. Entonces Lynch desde Quintero trajo un bote torpedo pasando dos días casi bajo el agua para maniobrarlo. El plan fracasó y Lynch sufrió una grave enfermedad a causa del exceso de frió que lo tuvo casi dos años moribundo.

Este distinguido patriota que a sido el único chileno que a alcanzado los mas altos grados de todas las fuerzas armadas de su época  ganó sus galones en el campo de batalla y cuando el prestigio y la fama estuvieron a sus pies. Fue tan digno que rechazó todo halago y concluyo su vida como cualquier ciudadano. Ejemplo que ha sido muy difícil de igualar.

CHILENOS EN LA ANTÁRTICA

Las dos zonas polares, Ártica y Antártica son casi en todos los aspectos muy dispares. En el Ártico viven animales superiores de hábitos terrestres  como el buey almizclero, el oso polar y otras muchas especies incluyendo el hombre que en ese lugar está representado por los lapones y esquimales. En cambio en la Antartica faltan los animales superiores, la fauna terrestre es  muy pequeña si las comparamos, y la presencia del hombre allí sólo ha sido posible con el concurso de la tecnología moderna que permite la residencia humana en esa inhóspita región, pero en bases levantadas por diversas naciones.

Hasta hoy grandes extensiones de La Antartica se encuentran inexploradas, pues el hielo, las bajas temperaturas, y la navegación difícil en extremo impidieron que los grandes navegantes la hallan podido visitar.

Este basto continente está rodeado por el llamado Océano Austral o Antártico, que la separa por 3.600 kilómetros de África, 2.250 de Australia, 3.200 de Nueva Zelanda y 1.000 de Chile. En la Edad Media se pensaba que la tierra era plana, ignorando por lo tanto la existencia de los polos norte y sur. El interés de encontrar una vía  marítima que los condujera a la fabulosa India la tierra de las especias, impulsaron a España, Portugal, Holanda, Inglaterra y Francia a iniciar  viajes a lo desconocido en busca de la ruta mas corta y segura. En 1603  el marino español Gabriel de Castilla cuando cruzaba el Cabo de Hornos  fue arrastrado en su nave Buena Nueva hacia el sur por una tormenta, llegando a avistar las Islas Shetland en plena región antártica. Desde entonces se le considera a él como el descubridor del Continente Helado.

El científico francés Frezier en un viaje, también los vientos del Cabo de Hornos lo empujaron al sur en 1712 encontrándose con bloques de hielos flotantes y por deducción lógica pensó que estas gélidas islas de nieve tenían que proceder de una tierra cercana. En 1722 el holandés Roggeveen empujado por el viento y la tormenta, también diviso  las Isla Shetland del Sur.

En 1772  el ingles  James Cook en dos naves llevando un grupo de científicos  y el apoyo del recién descubierto  cronometro llegó hasta el grado 67 de latitud sur  donde los témpanos le dificultaron  peligrosamente la navegación. De esta manera él sería el primer navegante que  bordeó la costa antártica

Al iniciarse el siglo XX el Continente Blanco comenzó a familiarizarse  en el mundo al aproximarse  los cazadores de ballenas, dado el elevado precio que tenía  su grasa y aceite, pues en esa época, hasta  1860  el alumbrado  de pueblos y ciudades  se hacia con ese combustible, también eran cazadas  las focas y lobos marinos por el valor de sus pieles.

El 1819 el ingles Williams Smith creyó ser el primero en desembarcar en la Isla Rey Jorge  de las islas Shetland del Sur  pero en sus cercanías encontró más de cuarenta barcos balleneros. Pero con el científico Edward Bransfield descubrieron la península Antártica que llamó Tierra de Graham (Tierra de O´Higgins).

El varón  Fabian Gottlieb von Belligshausen con sus buques Vostok y Mirny circunnavego al sur del grado 69 de latitud sur.

El capitán  ingles Clark y cazadores de lobos fueron en la temporada 1819-1820 los primeros seres humanos que invernaron  en las Shetland del Sur.

Los primeros  en buscar  el polo magnético fueron el ingles James Clark, el norteamericano Charles Wilkes y el francés Dumot D´Urville (1839) sin encontrarlo, aunque sí abrieron  importantes rutas  muy útiles para los próximos exploradores.

El primer buque a vapor que cruzó el circulo polar la nave  inglesa  Challenger.

En 1870 renacía  una vez mas el interés por la Antártica y la ciudad de Punta Arenas fundada en el centro del Estrecho de Magallanes por su condición de ser la mas austral del mundo se convirtió  en la base desde la cual las apertrechadas goletas balleneras tras sus valiosas presas, emprendían un raid tan peligroso que a cada instante la vida de la tripulación estaba en peligro. Pero así también muchas fueron las fortunas que  allí se amasaron hasta que en 1888 las faenas declinaron y al retirarse los europeos, quedando los chilenos como los amos absolutos  de esos mares hasta la Antártica.

Antes de narrar la presencia y hazañas de los chilenos  en los mares circumpolares del inhospito e inconquistable Continente Helado debemos decir que muchas expediciones desafiaron sus peligros para extraer los secretos antárticos.

Tres grandes exploradores de la época: Shackletón de Irlanda, Scott de Inglaterra y Amundsen de Noruega, entablan una verdadera competencia por ser los vencedores del Polo Sur. Shackleton fue el primero en partir en 1907 con su arma secreta para triunfar, este era un automóvil equipado con ruedas y patines especiales para desplazarse en la nieve. Mas este no le fue de mucha utilidad  pues debió prescindir de él antes  las crudas condiciones  del clima.

El 15 de junio salió de Inglaterra  Scott con un completo equipo de científicos e incluso un camarógrafo de cine. Cuando llegaron a Australia Scott recibió una noticia  inesperada e inquietante para sus pretensiones de llegar primero  a la añorada meta. Efectivamente  Amundsen tenía  proyectado vencer el Polo Norte, pero como el 6 de abril  de 1909 y tras prepararse veinte años lo había vencido el norteamericano Peary, el noruego Roal Amundsen cambio su ruta hacia el Polo Sur.

Bien equipado, provisto de diez trineos y 118 perros, utilizando equipos de relevos logró  su objetivo al llegar al Polo Sur  el 14 de diciembre  de 1911, casi dos años después de haber partido de su patria. Amundsen  permaneció tres días en el Polo ocupado en observaciones. Al emprender  el regreso dejó la bandera de Noruega, su tienda de campaña y una carta dirigida a Scott, su competidor.

Robert Scott llegó al Polo Sur el 16 de enero de 1912 viendo con amargura  la victoria del noruego e inmediatamente emprendió el regreso, pero fue detenido por una violenta tormenta de viento y nieve. Esto agravó la escasez de alimentos hasta minar la resistencia de los ingleses que en su totalidad murieron congelados.

Sir Ernest  Shackleton deseoso  de lograr nuevas metas  en la conquista de la Antártica  inicio en 1914 un raid a bordo del navío Endurance  para atravesar el continente de lado a lado, quedando atrapado en la latitud 76º sur y luego  arrastrado 600 millas al noreste donde fue destruido el barco por la presión de la nieve. Shackleton y cinco compañeros  se dirigieron en un bote a las Islas Georgia del Sur en busca de ayuda.

Desde allí organizó tres expediciones de salvatage, fracasando todas ellas. En esta dramática situación Shackleton pidió ayuda al gobierno chileno, que envió al escampavía Yelcho capitaneado por el piloto don Luis Pardo que cumplió la hazaña de rescatar a los expedicionarios ingleses, trasladándolos a todos sanos y salvo a Punta Arenas.

En 1906 se fundo en la Ciudad de Punta Arenas  la Sociedad Ballenera de Magallanes, obra que requería una titánica capacidad de valor, esfuerzo y sacrificio de sus componentes. Como la caza de ballenas era un negocio  muy lucrativo, las naves dedicadas a esas faenas eran numerosas, siendo en su mayoría europeos, de manera que la Sociedad Ballenera de Magallanes decidió seguir  los paso de don Pedro Pablo Benavides que el 31 de diciembre de 1902  obtuvo del gobierno chileno  la primera concesión  de pesca  en la Antartica y a la vez obtiene el arriendo  las Islas Diego Ramírez y San Ildefonso.

Lo histórico de esta operación, es la de ser la primera  otorgada por el gobierno de Chile a un connacional la que a su vez fue también la primera  dada por un Gobierno en el mundo para realizar faenas en esa zona. Otra importante concesión se otorgó también en 1906 a Fabry Toro Herrera autorizándolo para  ocupar las Islas Diego Ramírez, Shetland del Sur y tierra  hacia el Polo Sur.

Sin embargo la Sociedad Ballenera de Magallanes por intermedio de su comodoro, el capitán Adolfo Andresen, quien  al mando de una flotilla y previa autorización de las autoridades chilenas se dirigió a la Isla Decepción situada en plena Antártica e instalándose en  la caleta Balleneros.

Lo singular  de esta expedición pesquera al Continente Helado radica en el hecho  de que entre su tripulación  se encontraba la primera mujer que residió por un largo periodo  en la Antártica, ella era la dama puntarenense María Betsie Rasmusen, quien vivió en la Isla Decepción  por espacio de 8 años, desde 1906 a 1914. Esta dama era casada según unos y divorciada  según otros. Mas la verdad esta que se enamoró perdidamente  del capitán Adolfo Andresen a tal extremo que cuando este levó anclas en Punta Arenas en demanda del tempestuoso mar antártico no vaciló en seguirlo y compartir su suerte.

Isla Decepción situada a 62º 55´de latitud sur y 60º 36´de longitud oeste paradojalmente tiene  la forma típica de el anillo de una divorciada o talvez el de una herradura en cuyo centro ocupando la boca de un volcán en relativa actividad  se encuentra un lago de unos diez kilómetros de diámetro y cuyas aguas  tibias por el contraste que producen en medio del gélido clima polar le dan el nombre a la isla, pues su tibieza “decepciona” a quien  las toca pensando en que son  tremendamente heladas.

Al grupo de balleneros chilenos tiempo después se les unió otro compuesto por arponeros noruegos, hombres rudos y acostumbrados a los fríos  nórdicos y de características  muy amistosas no tardaron  en confraternizar con los nuestros, dando forma así  a la primera población levantada en la Antartica. Esto sucedió muchos años antes  que otros países que hoy tienen bases allí, decidieran dar este paso. Razón esta que permite reafirmar  la presencia de Chile en esos gélidos territorios con mas derecho que cualquier otra nación de la tierra.

En la navidad de1908 llegó a Decepción el explorador francés  Jean Charcot y fue invitado  por María  Betsie  Rasmusen a la cena de Noche Buena en donde compartieron  con gran alegría  chilenos, noruegos y franceses. Tiempo después Charcot  se refirió en sus memorias a los arponeros  y marinos que le regalaron a la dama chilena un hermoso loro cubierto de bello plumaje tan típico en los climas tropicales, y desde luego que esta ave extrañaba su hábitat y firmemente sujeto con sus patas a una barra, lanzaba cada cierto tiempo  unos estridentes  gritos de ¡ Tengo Frío!, ¡Tengo frío!.

Chile y sus hombres  fue entonces y siguió siéndolo a lo largo del tiempo el pionero indiscutido en esas soledades, estando siempre presente  en todos los acontecimientos que en esos inhóspitos lugares se produjeron. Chilenos han sido quienes con audacia  y valor lograron no una vez, sino que  en varias ocasiones. Salvar expediciones completas que estaban condenadas a morir de hambre o congeladas, luego que todos los intentos de rescate fracasaron rotundamente o cuando erupciones volcánicas en la  Isla Decepción destruyeron  las bases en ella existentes.

El 4 de diciembre  de 1967 el buque antártico chileno Piloto Pardo relevaba el personal de la base Presidente Pedro Aguirre Cerda, muy cerca de la cual  se hallaba su similar  inglesa John Biscope . Para abastecer  la base nacional  el Piloto Pardo  se introdujo muy al interior  de la bahía  o lago que da la forma de herradura a la isla Decepción, cuya otra particularidad  consiste en el hecho  de que para ingresar al abrigado lecho de tibias aguas hay que hacerlo por un angosto canal de unos doscientos metros de extensión, que obliga al timonel a extremar su capacidad y conocimientos náuticos.

Cumplida su misión la nave  salió a mar abierto en cumplimiento de su itinerario. Al anochecer  la tripulación  observó  desde la distancia  un gigantesco hongo, similar  al producido por el lanzamiento de una bomba atómica. Ese fenómeno  era la causa de una pavorosa explosión volcánica que lanzó una lluvia de ceniza y piedras. De inmediato  el Piloto Pardo giró en 180 grados para ir en rescate de  la dotación de la base Aguirre Cerda.

Mas los 27 chilenos de ella consientes  del grave peligro en que se encontraban se dirigieron por tierra a la base inglesa, lo mismo hizo a toda maquina el Piloto Pardo y por medio de arriesgadísimas maniobras de sus helicópteros tras una docena de vuelos  en  medio de una lluvia de piedras volcánicas  lograron rescatar  las dotaciones de ambas bases hacia el Piloto Pardo que pese al inminente  peligro de que un movimiento telúrico cambiara la geografía  de la isla  dejándolos atrapados y sin salvación a todos, esperó hasta que el último hombre estuvo a salvo.

Entonces rápidamente la nave chilena salió a mar abierto bordeando la costa isleña para ir en rescate de la base argentina, la cual también la había abandonado en demanda de la Rada Pingüinera, allá se dirigió el Piloto Pardo uniéndosele en la búsqueda  el rompehielos Yelcho y ambos llegaron  al rescate de los argentinos, escaso tiempo después que un buque de ese país  los rescatara.

Corría el mes de febrero de 1969 y  parece que el Piloto Pardo tiene por destino ser la esperanza de quienes arriesgan la vida en las expediciones antárticas, se hallaba en Las Fildes apoyando la construcción del Centro Metereologico Presidente Frei, cuando capto el S.O.S. procedente del rompehielos de Su Majestad Británica HMS. Shackleton (51 años antes las personas cuyos nombres eran honrados en estos buques, fueron protagonistas de una proeza espectacular en estos mares polares). El mensaje decía: “cinco hombres de la base  inglesa Balleneros se encuentran alarmados por  los principios de erupción en la Isla Decepción”.

En el acto el Piloto Pardo puso proa en demanda del rescate de los científicos británicos. Pero mientras navegaba a Decepción se recibió otro mensaje  de la Shackleton, manifestando que la dotación tuvo que abandonar la base  y se dirigió a la punta Sur Este. Al aproximarse  a la isla los chilenos vieron el tenebroso espectáculo más deprimente aún que el vivido por muchos de esos tripulantes el 4 de diciembre de 1967.

Hoy la densa capa de humo volcánico entibiaba demasiado el aire y hacia nula la visibilidad crispando los nervios de la tripulación chilena. Sin embargo  siguiendo su tradición el Piloto Pardo lanzó sus dos helicópteros a buscar en la oscuridad  a los cautivos ingleses. Sin descanso rastreaban una y otra vez  el sector  prefijado, incluyendo la propia base, sin resultados positivos.

Ya que las condiciones reinantes en ese ambiente saturado de impenetrable humo caliente solo presagiaba un desenlace fatal. Felizmente el esfuerzo fue coronado con éxito, pues en un rastreo a ras de suelo  divisaron a los científicos  en una grieta capeando la lluvia de piedra candentes. Lo anecdótico de este dramático rescate  fue que el primero en subir  a un helicóptero , fue el jefe de la misión inglesa Mr. Richard Stocks, científico este  que por segunda vez  era rescatado por el Piloto Pardo y sus helicópteros y en las mismas condiciones que en 1967.

AL RESCATE DE LA FRAGATA IMPERIAL RUSA

En 1871 la fragata de instrucción “Tongus” de la Armada Imperial Rusa al salir al Océano Pacifico desde el Estrecho de Magallanes sufrió graves averías  en la hélice y timón, debiendo retornar a Punta Arenas a solicitar auxilio de las autoridades chilenas.

El entonces presidente de la Republica don Federico Errazuriz Zañartu comisionó a la fragata O´Higgins al mando del comandante don Juan Esteban López para socorrerlos. Al recalar en Punta Arenas la O´Higgins, el comandante chileno fue a saludar al oficial ruso, un gigantón de rubia barba, que al observar  la baja estatura del colega chileno, le preguntó desde su nave  ¿Es usted  el que viene a salvarme? a lo que López  le respondió con firmeza. ¡Así es señor!.

La misión de la O´Higgins era remolcar a la Tongus hasta Valparaíso y para mayor seguridad  se desechó el mar abierto por temor a que los furiosos temporales del Pacifico Austral hundiera a la indefensa nave imperial. De manera que por seguridad se tomó  la vía de los canales y en el Messier  tuvo que vérsela con la temida Angostura Inglesa, donde un barco solo tiene problemas para maniobrar dada la estrechez de dicho paso, que se agrava por el islote que se alza en su centro. Es de imaginar entonces la dificultades que tuvo la O´Higgins remolcando a la Tongus, fragata de grandes dimensiones que hicieron temer al comandante ruso por la integridad de su nave que simbolizaba en los mares del mundo el prestigio de la Armada Imperial y que hoy está en tal maltrecha situación.

Toda  la tripulación rusa se mantuvo tensa pues la fragata raspaba la rocosa ribera de la Angostura Inglesa a cada instante y al concluir la travesía estallaron en estruendosos hurras. La navegación continuo con pésimo tiempo hasta Valparaíso, puerto en el cual los marinos del Imperio Ruso celebraron efusivamente el salvamento de su Buque Escuela gracias a la pericia de los marinos chilenos.

El Emperador Alejandro III de Rusia premio al comandante chileno con la Orden de San Estanislao en el grado de Comendador, alta distinción  del Imperio solo otorgaba por destacados meritos. 14 años después fondeó en Valparaíso el crucero “Vitiaz” al mando del que fuera después el famoso  Almirante Makaroff, muy relacionado con la Corte del Zar. El había  sido oficial de la fragata Tongus y testigo presencial  de la hazaña de la corbeta O´Higgins y contó al Zar la habilidad de la tripulación chilena, por lo que el monarca aprovechó  de enviarle al comandante López  un preciado obsequio consistente en  una réplica única del tesoro imperial.

Años después el comandante López  se encontraba a cargo del Blanco Encalada, nave que tenía como cirujano al médico ruso Alexis Scherbakoff, él que un día se presentó en su camarote manifestándole que su hermano había sido enviado a Siberia por sus ideas izquierdistas y el como Comendador de la Orden de San Estanislao era una autoridad en Rusia  y una petición de indulgencia suya no podía ser denegada por el Zar.

El comandante Juan Esteban López  no sabía la importancia que tenía  la condenación que le otorgó el Imperio Ruso, pero accedió al pedido del cirujano de su barco para redactara en su idioma la petición, procediendo a estampar su firma.

Meses después el medico recibió una carta de su hermano enviada desde Moscú en la que le rogaba que agradeciera al jefe naval chileno su liberación.

EL PRESTIGIO DE PRAT Y CONDELL

El célebre  almirante Togo famoso estratega de la Armada del Japón y héroe de las batallas navales de Puerto Arturo y Tuchima, cita  en sus memorias la  Epopeya de Iquique  y Punta Gruesa como ejemplo de táctica naval, destacando la pericia de Prat  y Condell, cuya audacia y coraje  fueron factores decisivos para superar la marcada inferioridad de aquellas naves de madera (Esmeralda y Covadonga) cambiando lo que era una derrota  inminente  en  una victoria  moral y material resonante.

Años después  encontrándose enfermo  el  heroico almirante nipón  dio orden  de que nadie lo visitara. Al llegar el 21 de mayo  el agregado naval chileno , comandante  Fernández  lo fue a saludar  a su residencia de Tokio ignorando que el Almirante  no deseaba visitas. Pero al consultarle a Togo si podía recibir  al representante naval de Chile, este respondió

¡ Si viene de la tierra de Prat y Condell, es para mí privilegio recibirlo!.

En la charla  que sostuvieron ambos marinos  Togo hizo recuerdos  de su juventud diciendo que estuvo en Valparaíso  donde conoció al capitán  Arturo Prat. Luego me interioricé  del Combate Naval de Iquique  y ese hecho bélico, fue mi norte al servicio del Japón.

LA ESMERALDA

Buque Escuela de la Armada Nacional que ha navegado todos los mares del mundo despertando la admiración  de los habitantes de los puertos de los cinco continentes. Prueba de ello la daban en Australia ,donde su visita causaba  inusitado revuelo en la bahía de Sidney que llevaba a los periódicos a lanzar ediciones extraordinarias, cada vez que allí arribaba y al zarpar centenares de embarcaciones  la acompañaban en la despedida, y fueron los australianos quienes  la bautizaron  como “La Dama Blanca” por su hermoso velamen, nombre con el  que también  hoy se le conoce.

Despues del  11 de septiembre de 1973  su inmenzo prestigio decayó bastante en el campo internacional, por culpa del golpe de estado que sufrio Chile. Sin embargo  su gadardía permanecio incolume, y es así como  el 4 de noviembre de 1976  ocupo el segundo lugar  en la Revista Naval  en honor del Vicentenario  de la Independencia de los Estados Unidos de Norteamerica  que se celebró  en Newport, Nueva York  y en la que participaron  veleros de las  escuelas navales de todo el mundo.

EL PRIMER DESEMBARCO ANFIBIO

Después del ablandamiento hecho por la artillería  del  blindado  Cochrane desde las 8 dce la mañana , se inicio a las 9,30 horas  de 2 de noviembre de 1879 el ataque a las fortificadas  defensas de Pisagua, por medio de 28 botes  de los  buques transportes y 14 lanchas de las naves de guerra llevando en total  900 soldados  de los regimientos  Atacama, Zapadores y Buin quienes se lanzaron a una aventura  que llegaría a ser legendaria , por contituirse  en el primer  desembarco amfibio  ocurrido en la historia de la humanidad , al ser tomada una  cabeza de playa  despues de navegar  en sus botes propulsados a remos durante 20 minutos,bajo nutrido fuego enemigo, logrando coronar con éxito total esta azaña, que hoy es enseñada en las principales escuelas navales del mundo, como un ejemplo. Ejemplo de esta hazaña es un enorme mural, pintado en la base naval de Cuantico, Estados Unidos de Norteamérica.

Fuente: http://www.inoschile.cl/chilenos.htm

Imegen: diario.latercera.com



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