La educación en América latina, un mito

Andrés Oppenheimer

MIAMI.- Cuando le pregunté a Bill Gates, en una entrevista, sobre la convicción muy difundida en América latina de que la región tiene algunas de las mejores universidades y centros de investigación científica del mundo, el fundador de Microsoft me miró con cara de asombro. «¿De verdad creen eso?», me preguntó.

Si los latinoamericanos están satisfechos con sus sistemas de educación pública -como revelan las encuestas- la región está en problemas, señaló. El secreto del éxito educativo y tecnológico de China y la India es la humildad y cierta dosis de paranoia, me dijo. En efecto, la región podría beneficiarse de una dosis de paranoia constructiva respecto de la educación, ciencia, tecnología e innovación.

Según una encuesta de Gallup y el Banco Interamericano de Desarrollo, los latinoamericanos están mucho más satisfechos con sus sistemas educativos que los estadounidenses, los alemanes o los japoneses, a pesar de que los países latinoamericanos figuran entre los últimos puestos en las pruebas estudiantiles y en los rankings internacionales de educación.

Simultáneamente, cuando uno mira los resultados del test PISA de jóvenes de 15 años en todo el mundo, se encuentra con que mientras los estudiantes de Hong Kong sacan un promedio de 550 puntos, los de Corea del Sur 542 puntos y los de Estados Unidos 483 puntos en matemáticas, los estudiantes de Brasil, México, la Argentina, Chile y Perú sacan un promedio de 400 puntos.

En la educación superior y la investigación, las estadísticas son tanto o más preocupantes.

  • No hay una sola universidad latinoamericana entre las 100 primeras instituciones de educación superior del mundo, según el Ranking del Suplemento de Educación Superior de The Times 2009-2010.

Un ranking similar de la Universidad Shanghai Jiao Tong, de China, tampoco incluye a ninguna universidad latinoamericana entre las mejores 100, a pesar de que Brasil y México figuran entre las 13 economías más grandes del mundo.

  • De todas las inversiones en investigación y desarrollo en todo el mundo, menos del 2% se realizan en América latina, según el Observatorio Iberoamericano de Ciencia y Tecnología. Comparativamente, casi el 30% de las inversiones mundiales para investigación y desarrollo se realizan en Asia, añade.

 

  • Mientras China dedica el 1,4% de su PBI a investigación y desarrollo, Brasil invierte tan sólo el 0,9%; la Argentina, el 0,6%; México, el 0,4%, y Colombia y Perú el 0,1%.

  • En materia de investigación, mientras un país asiático relativamente pequeño como Corea del Sur registra 80.000 patentes anuales en todo el mundo, Brasil sólo logra registrar 600 patentes por año; México, unas 300, y la Argentina, 80.

  • Sólo el 27% de los jóvenes latinoamericanos en edad universitaria están inscriptos en instituciones de educación superior, comparado con el 69% de los países industrializados, según la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo.

¿Puede América latina remontar este retraso? Por supuesto que sí. Durante la investigación que realicé en los últimos cinco años sobre la educación en el mundo, encontré ejemplos muy concretos que podrían mejorar la calidad educativa en la región. Chile creó un fondo de 6000 millones de dólares para otorgar 6500 becas anuales a graduados universitarios para que hagan doctorados -casi todos en ciencias e ingeniería- en Estados Unidos y Europa. Uruguay es el primer país del mundo en darle una laptop a cada niño en escuelas públicas. Los ejemplos esperanzadores abundan.

Pero el primer paso debe ser acabar con el triunfalismo y, como decía Gates, ser más humildes. Sólo así, con una sana dosis de paranoia constructiva, podremos vencer la complacencia, crecer más y reducir más rápidamente la pobreza.

http://www.lanacion.com.ar/1309094-la-educacion-en-america-latina-un-mito