La importancia de seguir la voz del Espíritu Santo

Por Juan M. Victorio

Muchas veces la gente dice que siente que la conciencia le habla; o que las cosas las hizo por intuición; o porque son tremendos para saber reconocer algún peligro, resolver algún problema,  decir las cosas correctas, hacer las cosas como debían hacerse, etc. – les gusta atribuirse todos los honores, olvidando la fuente original de esa inspiración.

El Espíritu enseña al hombre a hacer lo bueno (2 Nefi 32:8), nos dice todas las cosas que debemos hacer (2 Nefi 32:3), nos da a conocer la verdad de todas las cosas (Moroni 10:5).

Yo me pregunto, “Si el Espíritu es algo tan bueno, ¿porque nos cuesta tanto seguirlo?” –Algunas de las razones son: Creemos saber más, no andamos en sintonía con Él, nos cegamos por nuestra fuerza y habilidades (orgullo), confiamos mas en consejos de otros (en el brazo de la carne) que en Él, nos conformamos por la situación en la que estamos y es más fácil no hacerlo. –Es probable que tú te hayas visto en alguna de estas situaciones, pero yo considero que una de las principales razones es porque la voz del Espíritu es suave y apacible, es un susurro –nos es algo que me haga explotar por dentro …(quizás solo en algunas ocasiones) –

Debemos recordar  que como seres humanos estamos creados de cuerpo físico y cuerpo espiritual, todo aquello espiritual es lo que me eleva, me edifica, me da paz, me consuela, me da sentimientos de gozo y pureza. Lo de cuerpo físico es todo aquello que no es espiritual –es aquel que busca satisfacerse a sí mismo- esos sentimiento si llegan con fuerza y es difícil resistirlos, especialmente cuando nos dejamos llevar por ellos y el Espíritu ha dejado de luchar con el hombre carnal (2 Nefi 26:11)

No debemos confundir uno con el otro- son muy diferentes. Debes estar alerta y atento a lo que te sucede cuando ves, escuchas, dices y haces algo – analiza que sentimientos vienen a ti en cada actividad que realices o estés por realizar. ¿Cuándo besas o abrazas a alguien, que sientes? –Recuerda que el cuerpo busca satisfacerse y el Espíritu desea elevarte. No te dejes llevar por lo que sientes, mejor detente y piensa: ¿El hacer esto me eleva y me acerca más a Dios o solo busco satisfacer mis propios deseos? –El Espíritu te enseñara siempre escoger lo que es correcto.

No caigas en la trampa de Satanás de poner uno por el otro, de poner malo por bueno y amargo por dulce. (Helamán 14:31, 2 Nefi 15:20)