Injusticia e inequidad son »caldo de cultivo» para hechos de violencia

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El Mostrador.cl

26 de Julio de 2007

Vicario de la Pastoral Social y de los Trabajadores, Rodrigo Tupper : Injusticia e inequidad son »caldo de cultivo» para hechos de violencia

por  Carlos Alvarez

Antes de partir a Colombia, el sacerdote católico enfatizó en diálogo con El Mostrador.cl la necesidad de que Codelco y los trabajadores subcontratados retomen el diálogo. »Uno espera que el Estado sea un empleador de primerísima categoría y altamente responsable», afirma. Asimismo, llama a separar legítimas expresiones de movilización, de hechos de violencia.

El padre Rodrigo Tupper, que asumiera hace algunos meses la Vicaría Pastoral Social y de los Trabajadores, está preocupado de los hechos relativos al conflicto que mantienen la Corporación Nacional del Cobre (Codelco) y un sector importante de los trabajadores de empresas contratistas.

En funciones propias de su cargo, se ha reunido en varias ocasiones, anteriormente, con funcionarios del Ministerio del Trabajo y anoche participó en una cena junto al arzobispo de Santiago, Francisco Javier Errázuriz.

Sus cercanos dicen que en particular es bastante crítico de la actitud de los empleadores directos de estos trabajadores (las empresas contratistas), que no han aparecido mayormente en el debate público.

De viaje desde esta mañana en Colombia, antes de embarcarse conversó con El Mostrador.cl sobre el pronunciamiento de la iglesia Católica sobre la calidad de las relaciones laborales en empresas públicas y otros temas relacionados.

-Ayer el cardenal Errázuriz hizo un planteamiento respecto del cumplimiento de las condiciones laborales en las empresas del Estado, indicando que a su juicio éstas, si bien no las únicas, debían ser un ejemplo en la materia. ¿Qué
puedecomentar usted sobre ese tema?

– Bueno, yo creo que eso es más o menos lo que uno espera de toda empresa del Estado, que sea ejemplar en todo lo que tiene que ver con el cumplimiento de los temas laborales, de las leyes laborales y todo lo que tenga que ver con el trato con el trabajador. Uno espera que el Estado sea un empleador de primerísima categoría y altamente responsable, en su concepto global de responsabilidad social empresarial, en este tipo de temas.

– La empresa, de alguna forma, contestó y dijo que tenía que ser un ejemplo no sólo en temas sociales, sino también en asuntos ambientales y económicos…

– Claro, obviamente. El concepto es que es una empresa no es un lugar donde se va a hacer obras de caridad. Las obras de caridad las tenemos que hace todos los ciudadanos que creemos, especialmente, en las enseñanzas de Jesucristo. Uno entiende que la empresa está para generar negocios y para que sea rentable, pero eso… el capital no puede estar en contra del trabajador. Si ello está reñido, quiere decir que es una empresa que no funciona bien, no más…

– La Iglesia ha asumido un rol importante en lo que fue el conflicto laboral en el sector forestal, que terminó con un trabajador muerto, ¿Tiene conocimiento de si la Iglesia va a adoptar una actitud similar en este caso?

– Bueno, hace bastante tiempo, y lo ha dicho monseñor Goic también, la Iglesia siempre ha estado dispuesta a ayudar a favorecer el diálogo, siempre ha estado disponible para acercar posiciones y siempre que haya un conflicto, si así se le pide, va a estar dispuesta a sentarse en esa mesa y ayudar a provocar ese diálogo. Lo hizo en anteriores situaciones como el caso del sector forestal y también está dispuesta a hacerlo en esta situación del cobre.

– ¿No teme la Iglesia que este rol pueda ser criticado por algunos sectores?

– Es que sería muy extraño si a alguien le molestara, porque es una actitud que la Iglesia siempre ha tenido cuando hay conflictos sociales, como los que estamos viviendo en este caso de Codelco. Es natural que la Iglesia quiera ayudar en este sentido a acercar posiciones. Si hay gente que le
molesta que una entidad o que la Iglesia misma, esté disponible para el diálogo, yo creo que eso no es problema de la Iglesia…

Inequidad

– Existió un pronunciamiento de la Conferencia Episcopal sobre temas laborales, no sólo de subcontratación, sino también temas de negociación colectiva, citando las palabras del padre Alberto Hurtado en la materia. ¿Va a existir un rol más activo de la Iglesia en estos temas o es algo que se considera una actitud permanente?

– Honestamente, no creo que se trate de una presencia más activa en estos temas. Hace dos años los obispos de la Conferencia Episcopal hicieron una declaración muy importante respecto de la situación de pobreza en Chile y sobre situaciones, en esta materia, que llaman a escándalo y que claman al cielo, en el país. De tal manera que para la Iglesia la preocupación porque tengamos un orden social más justo, porque haya paz, para que haya tranquilidad, para que no haya situaciones de violencia, para que podamos vivir y convivir fraternamente, para la Iglesia es un tema esencial.

Por eso que cuando hay situaciones de injusticia en el orden económico, situaciones de inequidad en la distribución de los ingresos… tenemos la convicción de que eso es un caldo de cultivo muy grave para que haya situaciones de violencia y de dificultades graves. Vemos que hay trabajadores que laboran en condiciones de mucha precariedad, así como hay, gracias a Dios, muchas buenas fuentes de empleo en el país.

– Efectivamente el país ha tenido buenos resultados económicos, baja el desempleo, la pobreza…

– Es cierto, el país ha crecido, gracias Dios, ha sido así, ha ido disminuyendo el desempleo, ha disminuido la pobreza, pero aún hay muchos pobres que no reciben esas buenas noticias, lo que es muy preocupante para la Iglesia. Hay muchos trabajadores que laboran con mucha precariedad, hay muchos subcontratistas que no tratan bien a sus trabajadores. Claro, hay muchas también que trabajan con gran responsabilidad social, respetando el medioambiente, a sus trabajadores y uno esperaría que esa práctica sea cada vez más extendida…

– Usted ha tenido algunos contactos con el Ministerio del Trabajo ¿cual ha sido la idea de esos contactos?

-Desde que asumí como Vicario de los Trabajadores he procurado tener contactos periódicos con los distintos estamentos que tiene que ver con el mundo del trabajo, así que periódicamente me reúno con dirigentes del mundo sindical, con dirigentes de los sectores gremiales… Y periódicamente me reúno con personas vinculadas al Ministerio del Trabajo, porque me parece que a nosotros como Iglesia nos toca estar en muchos aspectos muy cotidianos con toda nuestra gente, nuestras comunidades, y yo en eso siento la responsabilidad de tener que llevar a las autoridades, las inquietudes propias del mundo de los trabajadores y otros actores.

«Dirigentes sindicales deben formarse»

– Usted trabajó mucho con los jóvenes y los dirigentes que están representando el movimiento de los contratistas de Codelco son bastante jóvenes ¿qué les diría usted desde esa dimensión?

– A mi me alegra ver que haya dirigentes sindicales jóvenes. Yo creo que es muy importante para el país, para las relaciones laborales y ojalá que sean muchos los jóvenes que se entusiasmen y que quieran participar organizadamente en sus sindicatos. Yo diría que hay un tema esencial en esta materia que es la formación. Creo que es exigible a todos los jóvenes que quieran participar como dirigentes sindical, que tienen que formarse bien, porque un dirigente bien formado es un dirigente que tiene mucho que aportarle a esa empresa y al país.

– El conflicto hoy día ha entrado a una situación bastante compleja y no se descartan algunos hechos de violencia, que la Iglesia también ha condenado en sus declaraciones ¿Cuál es el límite entre la legítima manifestaciones de las reivindicaciones laborales y algunas expresiones que pudieran ser consideradas violentas?

– En eso hay una sola voz con mucha categoría: no a la violencia. Venga de donde venga, porque la violencia, sabemos que sólo genera más violencia. La violencia sabemos donde se inicia, pero no tenemos idea donde termina y por eso nunca va a ser un camino legítimo para solucionar los conflictos. Hay todavía muchas posibilidades de dialogar, hay maneras de ejercer presiones, la movilización es algo completamente legítimo en momentos en que se están buscando reivindicaciones y no hay una respuesta. De eso no hay que tener, de ninguna manera, temor.

De lo que hay que tener temor es a las situaciones de violencia que pueden también dañar a otros y uno muchas veces tiene la impresión de que hay personajes que están metidos en actos de este tipo y que no necesariamente tiene que ver con los conflictos y reivindicaciones que se están buscando.

Y allí si que yo le haría también a estos dirigentes un gran llamado a que ellos procuren por todos los medios posibles manifestarse sin entrar a la violencia. No se solucionan los conflictos a golpes, se solucionan dialogando. Hay que hacer presión para poder negociar bien, pero siempre hay que tener la preocupación de no generar estados que después tengamos que lamentar. Eso tiene que ver también con los años difíciles que tocaron vivir en Chile.