Fernando Sánchez Dragó es hijo póstumo de Fernando Sánchez Monreal, periodista y director de la agencia de noticias Febus y redactor-jefe del diario La Voz, de ideología republicana conservadora (afín al partido de Miguel Maura, el Partido Republicano Conservador), que fue asesinado por los sublevados en septiembre de 1936 en las proximidades de Burgos tras ser denunciado a las autoridades fascistas por el periodista Juan Pujol. Sánchez Dragó no averiguó qué bando había matado a su padre hasta 1956. Dragó narra el viaje de su padre —desde que salió de Madrid para informar sobre la sublevación militar el 17 de julio de 1936 hasta que muere asesinado en Valladolid— en su novela Muertes paralelas.1
Licenciado en Filología Románica (1959) y en Lenguas Modernas, especialidad en Italiano (1962), y doctor en Letras por la Universidad de Madrid. A lo largo de los años cincuenta y sesenta participó en protestas antifranquistas.
Durante su juventud fue miembro del Partido Comunista de España, PCE, y, a consecuencia de su actividad opositora contra la dictadura franquista, cumplió 16 meses de cárcel y permaneció exiliado siete años. Pese a su inicial afiliación comunista, ha definido posteriormente su ideología como anarquista. Su pensamiento político parte de un liberalismo heterodoxo y radical, construyéndose su propio sistema, entremezclando filosofía oriental, como el taoísmo o el hinduismo, con una defensa a ultranza de los derechos individuales, a la vida y a la propiedad privada.Antiestatista sedicente, en puridad puede ser considerado un anarquista individualista sui generis (anarquismo de mercado), a lo que a veces él mismo ha hecho alusión públicamente.
«Los políticos no son necesarios, pero ellos nos convencen de que los necesitamos para resolver los problemas que, sin ellos, no existirían.»
Sánchez Dragó
«Soy un conservador convencido por las razones de la experiencia y el peso de la evidencia de que casi todos los cambios no evolutivos son contraproducentes. Creo que la resignación del budista y el taoísta es, frente a la indignación de los revolucionarios, los sollozantes y los pedigüeños, virtud esencial y existencial del sabio perdida por completo en esta Europa keynesiana del Estado de malestar que renunció in illo tempore al paganismo y apostó por el judeocristianismo. Mi filosofía, además, se resume en lo que dijo un filósofo presocrático: «Nada importa nada»
Sánchez Dragó
Hoy, él mismo se define como «un hombre sin etiquetas». Sánchez Dragó ha intentado adaptarse a la evolución de la sociedad aunque este hecho no ha sido bien visto por todos. Sin embargo, desde su izquierdismo antifranquista de la juventud hasta su condición liberal –en el sentido amplio de la palabra- de estos últimos tiempos, ha recorrido un camino que le ha conducido hasta llegar al orientalismo espiritual. La postura ante la vida que ha ido adquiriendo con el paso de los años se podría resumir en las siguientes palabras:
«Ni español ni extranjero, ni blanco ni negro, ni mujer ni varón. Soy yo sin etiquetas, que es lo contrario del ego. Toda mi vida he luchado por destrozar el ego para que emerja el yo profundo. Ulises dijo al cíclope: “Yo soy nadie. Un hombre sin etiquetas”. Yo también lo soy. Hace años leí en El manantial, de Ayn Rand, una frase que me impresionó: Para decir yo te amo, primero hay que aprender a decir yo.»
Sánchez Dragó
«Sitúate enfrente de las tres posturas -el centro se encuentra entre (no frente a) la derecha y la izquierda, y tiene, por ello, algo de la una y de la otra- o, mejor aún, pasa de largo, haz como si no existieran, regresa mental, cultural, espiritual y sentimentalmente a la Edad de Oro, que terminó o, mejor dicho, fue terminándose paso a paso, golpe a golpe, con el nacimiento del monoteísmo, con la caída de Pablo, con la batalla del Puente Milvio, con la destrucción de Eleusis, con el estallido de las tres grandes revoluciones (la francesa, la industrial y la bolchevique), con la derrota del Sur en la guerra de Secesión de Estados Unidos y con la llegada del comodoro Perry al puerto japonés de Urawa. Ésas son las nueve mayores catástrofes de la historia universal. Sólo falta la décima, que seguramente está al caer.2 »
Sánchez Dragó
Ha sido profesor de lengua, literatura e historia españolas en las universidades de diversos países como Japón, Senegal, Marruecos y Kenia. Ha cultivado el periodismo, la crítica literaria, el ensayo y la narración de viajes (ha recorrido más de setenta países como periodista o como simple viajero). Actualmente, reside en Castilfrío de la Sierra en la provincia de Soria con su joven esposa japonesa Naoko, con la que se lleva 37 años de diferencia. Tiene tres hijos, cada uno de una madre, entre los que se encuentra la actriz y presentadora Ayanta Barilli.
A lo largo de su vida, ha ganado diversos premios literarios (Véase más abajo todos sus galardones). Cabe destacar el Premio Nacional de Literatura en su modalidad de ensayo 1979 que obtuvo por su obra Gárgoris y Habidis. Una historia mágica de España, en la que estudia el enigma de España.
Una nueva especie de escarabajo descubierta en Namibia fue denominada Somaticus sanchezdragoi en honor a él.
Características de su obra
Estilo
Busca la expresión compleja, concibe el lenguaje literario como algo completamente alejado del lenguaje usual, esto redunda en la elección de un léxico poco común, en el uso de gran cantidad de enumeraciones y adjetivación, en la profusión de metáforas y en la utilización de oraciones compuestas y estructuras sintácticas con fuerte anidamiento. Este estilo ha sido criticado por excesivamente verbal y recargado, vacío de contenido, etc. Otros críticos han valorado la gran cantidad de recursos y registros literarios del escritor, viendo ese exceso verbal como una suerte detorrente literario.3
Temas
Trata de modo recurrente temas como la espiritualidad, el desarrollo de la consciencia, la sabiduría, las religiones o la literatura. Novelas como El camino del Corazón o Muertes Paralelas son de temática fuertemente autobiográfica. Otros ensayos, como Gárgoris y Habidis o El Sendero de la Mano Izquierda, recogen el pensamiento del autor, uno de cuyos rasgos fundamentales es la sintonía con el universo filosófico del Oriente y el rechazo del mundo moderno occidental y del “judeo-cristianismo”. En esta misma línea, cuando en Gárgoris y Habidis analiza la historia española, Dragó reniega del racionalismo europeo y de la fe cristiana, contraponiéndole valores místicos originarios del gnosticismo y de una antigüedad que considera profundamente desconocida.[cita requerida] Sobre el cristianismo y Jesucristo ha declarado:
Yo no creo en un Dios creacionista y separado del mundo. Jesús de Galilea, o Jesús o Jesucristo fue un predicador más y sanador, como los muchos que había en aquella época y en todas las épocas. Su vida no tuvo mayor importancia. Creo que fue un iniciado en los cultos dionisíacos y su mensaje es idéntico al que esos cultos transmiten.4
http://es.wikipedia.org/wiki/Fernando_S%C3%A1nchez_Drag%C3%B3



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