Haití la esclavitud continua

21 04 2010

Fritz St Louis

Aporrea

El hambre y el desgobierno pretende liquidar el pueblo Haitiano. Parece que todos los sectores de la fuerza nacional, esta dacuerdo (líderes), los religiosos (sacerdotes, monjas y pastores), los educadores, los sacerdotes de vodou, los profesional y los universitarios), el sector comercial el poder judicial (los abogados, jueces los trabajadores sociales, los policía, los miembros de las organizaciones de derechos humanos que viven en este país esta dando luz verde en esta arbitrariedad, tales como detenciones ilegales, y muerte a los lideres de base, la violación de los derechos del niños y la mujeres. Que pasa vamos a deja acabar con el pueblo de Toussain, Dessaline , de Petion y Catrine Fron, Suzane Luverture y Cecil Fatiman. Que historiografía tradicional ha ocultado lo que fue una verdad tangible para quienes participaron activamente en el proceso de la independencia latinoamericana. No hay mas que revisar los documentos relevantes de la época para darse cuenta que la revolución haitiana tuvo una honda repercusión en los hombres que fraguaron la Independencia de las colonias hispano lusitanas.

La clase dominante criolla sobre todo la de Brasil, Venezuela, Colombia, Cuba y Puerto Rico enriquecida con la explotación del trabajo esclavo, fue la primera en alarmarse por aquella rebelión que conquisto no solo la independencia sino también la liberación de los esclavos. La decisión de los esclavocratas criollos fue evitar, a toda costa,que el proceso independentista de la primera revolución social en el mundo en 1804, impidiendo una nueva Haiti.

Este fenómeno, tan evidente para sus contemporáneos, fue posteriormente relegado al olvido por los historiadores. Es sobradamente conocido por todos que las Historias de América Latina respaldadas por las Academias Nacionales abren el capitulo de la Independencia con las revoluciones de 1810, omitiendo que se arranque el capitulo de la revolución social Haitiana deliberadamente. Ante pruebas tan evidentes acerca de la relevancia del proceso haitiano, solo cabe pensar que la cortina de silencio ha sido tendida por los historiadores recargados de perjuicios raciales o por investigadores temerosos de abordar la única revolución social triunfante que se dio en el ciclo XX de los movimientos independentistas.

Lo insólito es que la mayoría de los historiadores marxistas no han hecho nada por desenmascarar la mistificación fabricada por la historiografía tradicional, aceptando la falsificación historico y reafirmando en sus libros la falacia de que la revolución por la independencia comenzó en 1810. Es una verdad absoluta, porque la revolución Haitiana no se puede tocar, acaso los Historiadores progresistas están haciendo el mismo juego con la revolución social Haitiana. La mejora de la miseria haitiano debe ir en primer lugar en la reconstrucción histórica y moral, y la refundación de la república. En la reconstrucción de Haití la Comunidad Internacional, todavía nunca toque la mayor parte de la tragedia Haitiana, el problema de la desertificacion de Haití, un país que tiene solamente 2% cubierto de verde es decir que los Haitianos esta viviendo en un país sin oxigeno, en un total desequilibrio con la naturaleza, que necesita un plan integral de refloretacion y cambio de patrón energética para la salvación de Haití, y para poder crea el equilibrio en el Caribe, una política agrícola nacional real. La segunda es la calidad de la educación Haitiana. La cancelación definitiva de la fripière en suelo haitiano, los miembros de las organizaciones de derechos humanos que viven exclusivamente en los informes de actos arbitrarios. Para ellos, el honor, la gloria, es el dinero. Usan todo tipo de trucos, y convertirse en mentirosos profesionales.

En Haití los políticos son incapaces de cristalizar el gobierno, en la forma elegida por el culto a la personalidad en este caso el Jefe de Estado, lo que es responsables de todos los males de la pobreza nacional, que lo acusan a diario todo los males, en no resolver los problemas reales, son político. La situación de miseria de Haití es como crear puestos de trabajo. Los políticos viven en el imaginario subconsciente. Si la política es la ciencia del estado que no hay relación entre el gobierno y los gobernados, sería para desarrollar elementos sustanciales con comportamientos que promueven el progreso social para garantizar la seguridad, la armonía, la paz, para tener una sociedad justa y equilibrada, es la aspiración de la mayoría . En cada Estado democrático seguirá teniendo un estado de derecho, siempre dispuestos a escuchar la exhortación populares las respuestas necesarias a sus problemas económicos y sociales. Parece que el políticos haitiano no tienen sentido de la lógica de la ciencia política. No en la política una profesión para ganar sólo el dinero (el pan). Son populares a través de las puertas de las embajadas. No saben que los títulos de presidente, senadores, diputados, los magistrados sólo títulos honoríficos, honor y gloria, su nombre en el primer lugar en la Comunidad internacional. Los partidos políticos ni siquiera tiene la fuerza de un pollo en la sociedad haitiana actualmente, no existe la posibilidad de que un partido político gana una elección, no pueden oponerse como un opositor del partido en el poder. Ellos son sólo los enemigos del poder que no gozan de apoyo popular. Deje el poder los políticos y los imperio. En realidad, no hay protección del Estado, pero colonizador, los imperio tienen derecho a indulto, no son corrupto. Sólo son visibles y castigada los actores de corrupción de los Haitianos y la pobreza. Fue el que no podían resistir a esta fuerza invisible (la comunidad internacional). Si no hubiera protegido a todos los altos dirigentes haitianos de que la prensa nacional e internacional han llamado los dictadores, los depredadores, golpistas de la República de Haití no habría sido tan miserable en este momento. El padrastro nunca sería considerado como un padre. Aceptamos niños si no podría vivir en el lujo y la opulencia. Es decir, la dificultad de la temeraria política de las Naciones Unidas. Es evidente que los dictadores han titulado la autoridad democrática del Estado que no respetan la ley, que son destructivos del imperio de la ley. Es evidente que la comunidad internacional ha tomado decisiones para la prensa nacional e internacional han dejado de tratar a nuestros antiguos dirigentes exiliados haitianos dictadores, los depredadores, golpistas por lo que los términos no son adecuados para ellos. Estas personas no pueden celebrar sin movimiento en una prisión bloqueado si fueran realmente los dictadores, los depredadores, golpistas.

En caso contrario, el beneficiario de la acciones de las Naciones Unidas. Este fue un método para desestabilizar a la República de Haití, económica y políticamente con el fin de sumir a las masas en el total cumplimiento. Hoy nos gustaría creer que la presencia de los exiliados políticos de Haití podría afectar el buen funcionamiento del proceso democrático de Haití, estados unidos acusó al ex presidente Aristide psicópata que debería ser examinado por un psiquiatra, pero se benefició de todo el período de Aristide por el inconsciente para firmar acuerdo contrario a los intereses de nación de Haitiana. No nos cabe duda de que los dirigentes norteamericanos de la época son alcohólicos y psicópata perro nadie lo acuso. Por qué ex general Raúl Cedras, Henry Namphy y el ex Presidente Jean-Claude Duvalier no son perseguidos por la comunidad internacional.

Fritz St Louis es antropólogo, militante y precandidato a la Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela por el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) por la Circunscripción Electoral No 7 del Estado Miranda, Municipio Paz Castillo y Independencia. Es además miembro fundador del Comité de Solidaridad con Haití y Secretario General de la Casa Cultural Haitiana Bolivariana de Venezuela.

Fuente: http://aporrea.org/internacionales/a99157.html

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=104483





“Mucha frustración” en Haití luego del terremoto

21 04 2010

miércoles, 21 de abril de 2010
Mabel M. Figueroa / Enviada Especial

Puerto Príncipe. Cuando caía la tarde, se paró apoyado en su muleta y, agarrando con fuerza un crucifijo, miró con ojos iluminados de esperanza la única cruz que permanece erguida entre los escombros de la destrozada catedral de Puerto Príncipe. Le falta una pierna, pero no se quejaba. Junto a este joven, mujeres, hombres y ancianas elevaban sus manos y entonaban cánticos con un poder difícil de explicar con palabras.

La fe de estas personas era tan grande como la que la mayoría de los haitianos ha depositado en el cielo.

La escena, sublime y estremecedora, se levantaba como escudo ante la incertidumbre que sigue arropando a esta gente hoy, justo cuando se cumplen 100 días de aquel 12 de enero, cuando a las 4:53 de la tarde se jamaqueara la tierra y la naturaleza reclamara sin compasión la vida de más de 200 mil seres humanos.

http://www.primerahora.com/diario/noticia/otras_panorama/noticias/mucha_frustracion_en_haiti_luego_del_terremoto/382037





Personaje mexicano Don Ramón, rostro contra la violencia en El Salvador

21 04 2010

20 de Abril de 2010, 02:25pm ET
SAN SALVADOR, 20 Abr 2010 (AFP) -

El rostro del personaje mexicano de la serie “El Chavo del Ocho”, Don Ramón, amaneció este martes en pancartas por distintas zonas de San Salvador como la imagen visible de un movimiento ciudadano salvadoreño que se opone a la violencia y a las extorsiones de las pandillas.

“Yo no me dejo rentear”, dice Don Ramón con grandes letras en color negro sobre una gran pancarta blanca con su rostro impreso que cuelga de un edificio abandonado frente a la céntrica plaza Libertad, en pleno corazón de la capital salvadoreña.

En la reconocida serie mexicana “El Chavo del Ocho”, que tiene como escenario un complejo de apartamentos al que llaman ‘La vecindad’, Don Ramón es el único entre todos sus vecinos que siempre reclama por el cobro de la renta de su apartamento y siempre se esconde del casero para no pagar.

De ahí que el movimiento ciudadano “Don Ramón”, cuyos dirigentes se mantienen en el anonimato, usen el rostro del personaje mexicano para transmitir su mensaje a los salvadoreños en contra de la violencia y las extorsiones o cobro de “renta” que cometen principalmente las pandillas.

Un total de 16 puntos en la capital salvadoreña amanecieron con grandes pancartas y mensajes como “Don Ramón ya está harto de la violencia, de las extorsiones”, pero la imagen del personaje mexicano también ha sido pintada en puentes y en muros de edificios.

Los miembros del movimiento ciudadano, surgido hace un par de meses, suelen hacer actividades sin previo aviso. Un día colocan calcomanías en vehículos, otro venden camisetas blancas con el rostro de Don Ramón en las afueras de centros comerciales con el objetivo de ir sumando apoyos para su campaña.

El movimiento Don Ramón se promociona incluso en las redes sociales de Internet como Facebook y hasta tiene un sitio web en donde la gente puede dejar sus mensajes.

“Creo que está bien lo que se está haciendo con Don Ramón, porque yo creo que todos los salvadoreños estamos cansados y hartos de tanta violencia todos los días, no se puede vivir tranquilo y si de esta forma se puede hacer algo pues bienvenido sea todo esto”, dijo a la AFP la comerciante Adela Jacobo, mientras observaba a la distancia la imagen del personaje mexicano.

Según datos de la policía, en lo que va de año hasta el 10 de abril se habían registrado más de 1.200 denuncias de extorsiones, aunque muchos ciudadanos no acuden a las fuerzas de seguridad por temor a las represalias de los delincuentes, en su mayoría pandilleros de las dos principales maras: la Salvatrucha y la 18.

La violencia, que se cobra una media de 12 asesinatos diarios, dejó el pasado año 4.367 personas muertas, según datos oficiales.

ob/af/aic

http://www.univision.com/contentroot/wirefeeds/noticias/8192276.shtml





“Maras están aquí”

21 04 2010

* Jurista de origen salvadoreño no descarta que ya han “enseñado sus técnicas delincuenciales” a pandilleros locales * Antisociales extranjeros seguramente consideran al país un territorio virgen con excelentes oportunidades para ellos, por la pobreza * “Me temo que Nicaragua no está preparada para enfrentar la incidencia de estos grupos violentos y peligrosos”, lamentó

Carlos Larios

END – 21:53 – 19/04/2010

Las peligrosas maras Salvatrucha y M18 están en Nicaragua, y el Estado nicaragüense no está preparado para afrontar la violencia que generan sus miembros, consideró el magistrado presidente de la Corte Centroamericana de Justicia (CCAJ), Alejandro Gómez Vides, de origen salvadoreño.

“Las maras ya están operando en Nicaragua y están asentadas, definitivamente, por eso decía yo hace unos minutos que no hay vacuna contra las maras, entonces aquí puede empezar ya una labor de penetración, imagínese usted que la materia prima ahí está, pues, sólo hay que llegarla a recoger”, aseguró Gómez, en la realización del Foro Violencia Juvenil en el Área Centroamericana, “Un Desafío para la Integración”.

El magistrado no descarta que los mareros que han llegado a nuestro país ya han enseñado sus técnicas delincuenciales a los pandilleros, y han observado en Nicaragua un territorio “virgen” donde las condiciones están dadas para operar debido a la pobreza existente.

“Me temo que Nicaragua no está preparada para enfrentar la incidencia de grupos violentos y peligrosos como las maras, como no lo están tampoco el resto de (países de) Centroamérica, porque primero no lo previeron, nunca se imaginó, por ejemplo, el gobierno de cualquiera de nuestros países que iban a existir miles de jóvenes integrados en una pandillas, no estábamos preparados”, aseveró Gómez.

Una amenaza latente

Según la comisionada mayor Erlinda Castillo, jefa de la Dirección de Asuntos Juveniles de la Policía, los actos violentos ejecutados por jóvenes han disminuido el año pasado en relación con el 2008, y reconoció que los mareros de los países vecinos están procurando formar bases en nuestro país.

“Vimos el año pasado el intento que hicieron y las capturas y las deportaciones que se hicieron, y nosotros no negamos que en nuestro país no existan jóvenes que han estado integrados en maras y pandillas, sin embargo, hay un seguimiento no sólo de la Dirección de Asuntos Juveniles, sino también de las especialidades de inteligencia y de la comunidad misma”, afirmó Castillo.

Para el magistrado, la violencia juvenil en la región centroamericana ha aumentado, sobre todo en los países con mayor incidencia de mareros. Indicó que debe haber un ente que coordine a lo interno de nuestro país las instituciones estatales y de la sociedad para combatir la violencia juvenil, al igual que debe existir otro que lo haga a nivel regional. Castillo coincidió con el planteamiento, y señaló que todos los sectores de Nicaragua deben seguirse preparando para combatir la influencia de grupos juveniles peligrosos.

http://www.elnuevodiario.com.ni/nacionales/72646





La violencia sexual se empleó como estrategia de genocidio

21 04 2010

Guatemala: Durante los actuales desalojos forzosos se siguen produciendo violaciones

La violencia sexual sobre los cuerpos de las mujeres se ha utilizado como un arma de guerra, como un mecanismo para herir y mostrar dominio sobre el enemigo, afirman expertos. Son hechos que se llevan a cabo colectivamente y con una intención bien planificada y no el resultado del deseo sexual y el contexto de agresividad propio de un conflicto armado, como en ocasiones ha tratado de justificarse. En Guatemala la política contrainsurgente desarrollada por el Estado durante los años 80 incluyó además de torturas, masacres, desapariciones forzosas y el aniquilamiento de comunidades indígenas enteras: la práctica sistemática de violaciones sexuales a mujeres mayas. Unos actos de violencia específicos contra las mujeres que suelen quedar en un segundo plano en medio de tanta violencia y que, sin embargo, tienen consecuencias graves y perdurables no sólo en las personas que las sufren sino en las comunidades a las que éstas pertenecen. Tras años de silencio diferentes organizaciones han levantado la voz y han denunciado la situación de impunidad en que permanecen estos crímenes en el primer Tribunal de Conciencia contra la violencia sexual hacia las mujeres durante el conflicto armado en Guatemala.

“Realmente duele recordarlo […], es difícil dar una cantidad exacta de cuántos fueron los que nos violaron, en ese tiempo llegaban por bastantes, se podría decir miles los soldados que se iban rolando, llegaban y fue constante esa violación que cometieron contra nosotras […]. Ellos no sólo llegaban sino que instalaron un destacamento y a todas las que íbamos quedando viudas, porque mataban y ejecutaban a nuestros maridos no se sabe dónde, nos obligaban a ir a alimentarlos. Nos pusieron en grupos para hacer turnos, para hacer la comida y luego de cumplir con todo lo que nos imponían nos violaban una a una. Dejaron una enfermedad en todo mi cuerpo, como que es algo que siempre te marca […], me afecta ya no puedo decirles que puedo actuar como normal. Tengo mucho miedo, en mi corazón y en mi cabeza y siempre ando vigilante de que algo me puede pasar […]. Sólo yo estoy hablando en este momento pero somos muchas, somos la mayoría en Guatemala que sufrimos este tipo de violencia. Lo hicieron constantemente. Necesitamos que nos crean” (1)

Tras muchos años de silencio, el pasado jueves varias mujeres indígenas hablaron, por primera vez en público, de los crímenes sexuales a los que fueron sometidas por parte del ejército de Guatemala durante el conflicto armado interno. Los testimonios, emitidos de manera anónima por motivos de seguridad y traducidos desde sus lenguas maternas, fueron presentados ante el Tribunal de Conciencia contra la violencia sexual hacia las mujeres durante el conflicto armado interno en Guatemala celebrado en la capital los días 4 y 5 de marzo; una audiencia simbólica donde, ante la situación de absoluta impunidad, diferentes organizaciones ejercieron una acción de escucha activa y de debate político para cuestionar qué “ha hecho y qué hace el Estado de Guatemala en relación con el tema de la violencia de género”. Los relatos presentados ante las magistradas, fiscales y testigos de conciencia, todas ellas reconocidas activistas a favor de los derechos de las mujeres, fueron corroborados por los peritajes de diferentes expertas y expertos, que desde todas las disciplinas dotaron de solidez y reconocimiento a lo denunciado por las víctimas.

Las mujeres fueron víctimas de todas las formas de violaciones a los Derechos Humanos cometidos por el ejército de Guatemala durante el conflicto armado interno (1960–1996) pero además sufrieron formas específicas de violencia de género que confluyeron en la violencia sexual. Entre las diferentes agresiones sufridas se pueden enumerar desnudez forzada; aborto forzado; violación sexual por una o varias personas; violación sexual con objetos; violación sexual previa, durante y después de masacres, como método de suplicio en interrogatorios, frente a familiares y vecinos; mutilación de órganos sexuales, embarazos forzosos, convivencia marital forzosa con soldados, comisionados militares o patrulleros de autodefensa civil (PAC); esclavitud sexual. Tal y como destacó una de las fiscales de conciencia, Juana Balmaseda, las mujeres fueron atacadas indiscriminadamente independientemente o no que tuvieran relación con las fuerzas armadas revolucionarias, “lo fueron por el hecho de ser mujeres”, establece la activista. Esta aserción fue corroborada por alguno de los datos antropológicos presentados por Erwin Melgar del Centro de Análisis Forenses y Ciencias Aplicadas (CAFCA): la mayor parte de la víctimas fallecidas en masacres eran niñas de cero a siete años y la violación sexual se admite como muy probable por la presencia de osamentas femeninas sin ropa en las fosas o cementerios clandestinos.

La violación, uno de los crímenes más desestructurantes tanto para la mujer como para su entorno social, fue una práctica masiva, sistemática, planificada dentro de la estrategia contrainsurgente del Estado y dirigida especialmente contra la población indígena en el ejercicio de la política de tierra arrasada durante los gobiernos de Romeo Lucas García (1978-1982) y Efraín Ríos Montt (1982- 1983). Según la Comisión de Esclarecimiento Histórico (CEH), 99% de las víctimas fueron mujeres y de ellas un 88.7% eran mayas. El informe de la CEH también señala que los principales autores materiales de esta violencia sexual fueron miembros del ejército (89%), miembros de las PAC (15.5%) y comisionados militares (11,7%) (2). La violación sexual se utilizó como método de tortura y de obtención de información en el ámbito urbano. Según expuso Fernando A. López en el Tribunal de Conciencia, en las ciudades esta forma de violencia se utilizó de manera selectiva contra las mujeres sospechosas de participar en grupos insurgentes. En el ámbito rural la práctica de violaciones sexuales fue mucho más indiscriminada, además de utilizarse como método de tortura y de obtención de información se empleó de manera general para destruir al pueblo maya.

El director del Centro de Estudios de Guatemala, Sandino Asturias, añade que el hecho de que ningún jefe, oficial o mando medio del ejército o de las fuerzas de seguridad del Estado haya sido procesado ni condenado por estas acciones a lo largo de tantos años refuerza la evidencia de que la mayor parte de tales violaciones fueron resultado de una política de orden institucional. Tal y como estableció este experto en su peritaje ante el Tribunal de Conciencia, “existía una jerarquía militar vertical y centralizada, con una cadena de mando, planes, controles, informes” donde todo estaba planificado y nada se podía salir de este control. Según Asturias, la violencia sexual fue utilizada durante el enfrentamiento armado en Guatemala como otra forma más para eliminar cualquier forma de oposición política o militar al régimen establecido.

La antropóloga Irma Alicia Velásquez denunció ante el Tribunal de Conciencia que la violencia sexual cometida contra las mujeres indígenas en Guatemala no puede reducirse solamente a las violaciones o penetraciones físicas sino que son delitos que van más allá, porque fueron actos masivos que no sólo marcaron sus cuerpos sino que alteraron profundamente los marcos y reglas culturales de sus colectividades, estableciendo un antes y un después no únicamente en la vida individual de las mujeres sino también de sus familias y comunidades.

La experta en intervención psicosocial Olga Alicia Paz Bailey explica que en los grupos donde la pureza de las mujeres y el control de su conducta sexual y capacidad reproductiva son constitutivas de la cultura, la violación sexual representa un ataque directo a los fundamentos culturales de la misma y al honor que las/los protege.

Velásquez no niega que no existieran violaciones sexuales en las comunidades antes de la etapa de la guerra y entiende que eran delitos asumidos y castigados de acuerdo a las normas propias de cada grupo pero alega que la violencia sexual masiva ejercida por el ejército durante el conflicto supuso un quiebre o rompimiento en las comunidades mayas. Dicho impacto se materializó, según la experta, en diferentes acciones o actitudes culturales como que muchas de las mujeres indígenas víctimas de este tipo de violencia perdieron el papel que ejercían dentro de la comunidad (por ejemplo comadronas, hierberas, hueseras…etc). “Se asumió que al ser violados sus cuerpos también fueron destruidos sus cargos y el respeto y la posición que tenían lo que provocó no sólo que las mujeres dejaran de proveer servicios clave a la comunidad sino que dejaran de aportar a la construcción de conocimientos para su colectividad”, incide Velásquez.

A partir de las violaciones y fruto de la vergüenza colectiva sufrida, las mujeres víctimas fueron colocadas en los estratos sociales más bajos y estigmatizadas como “mujeres cualquiera o prostitutas que se entregaron a los responsables de arrasar sus comunidades y asesinar a los hombres que eran sus padres, esposos, hermanos e hijos”. Velásquez explica que ante el desprecio y falta de solidaridad de sus comunidades, “las mujeres viven sentimientos de querer partir e iniciar relaciones sociales lejos, de cortar toda implicación con las luchas colectivas o de renunciar a su identidad”. Y señala que evidentemente esa apatía de las mujeres mayas en los asuntos de la colectividad y la modificación en su sentimiento de identidad impactará en el futuro de las comunidades del país.

Otra de las consecuencias de esta violencia fue toda una generación de hijos e hijas fruto de las violaciones que son “culturalmente sancionados porque recuerdan la violación al grupo” y que como explica la antropóloga en muchas ocasiones se marchan de la comunidad porque nunca fueron aceptados o porque nunca se sintieron parte de ella.

Estas y otras consecuencias de la violencia sexual han supuesto una mayor vulnerabilidad de las comunidades indígenas, lo que según Velásquez “evidencia lo bien planificado y macabro de estas violaciones desde los más altos mandos del ejército que conocían el funcionamiento y la operatividad de estos colectivos sociales”.

Paz Bailey señala que es precisamente porque la violencia sexual atenta contra los fundamentos de la identidad cultural que ha sido utilizado, en diferentes conflictos y en particular en Guatemala, como estrategia de genocidio. Un crimen que según la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1948 y ratificada por el Estado de Guatemala un año más tarde, se define como aquellos actos “perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, como tal”.

Jorge De la Peña también concluyó ante el Tribunal de Conciencia que el sometimiento, la violación, humillación y degradación de la mujer no sólo es un ataque contra ella y su cuerpo sino contra su Estado, cultura, religión, grupo étnico y contra los miembros de la comunidad a la que pertenece”.

Terribles consecuencias

Los expertos denuncian que las secuelas de la violación sexual no sólo abarcan todas las esferas del ser humano -física, psicológica y cultural-, sino que además éstas son de carácter profundo y perdurable.

Entre los daños físicos más inmediato y comunes pueden señalarse embarazo, mutilaciones, daño permanente al aparato reproductivo, e infecciones de transmisión sexual, especialmente del Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH). Pero hay también que señalar la existencia de una relación epidemiológicamente significativa entre el trauma sufrido y el desarrollo de una afección crónica. De la Peña declaraba que “en la práctica clínica hemos visto que las mujeres que han sufrido este tipo de violencia les da cáncer”. Este aspecto es al que las mujeres se refieren en sus testimonios como “enfermarse o morirse de susto”.

Las comadronas definen el “susto” como “una profunda pena que las pone amarillas, les quita las ganas de trabajar, fuerza, les da dolor de cabeza, no tienen hambre y se sobresaltan por todo”. Paz Bailey explica que el “susto” es una constante en el relato de las sobrevivientes y que afecta a todas las áreas de la mujer porque conlleva un cambio en cómo se sitúa en el mundo y como se perciben en el futuro. “En el caso de las mujeres mayas todos sus proyectos de vida quedan alterados porque nunca más podrán corresponder al papel del madre o esposas alrededor del cual se habían construido”, continúa la experta.

A nivel psicológico quedan sentimientos de suciedad, culpa, vergüenza, soledad y depresión, intensificados además por el rechazo de la comunidad. Lo que en muchas ocasiones potencia el desarrollo de trastornos psiquiátricos. Para que las mujeres enfrenten los efectos de este tipo de violencia todos los terapeutas coinciden en lo mismo, la importancia de expresar lo ocurrido y la necesidad de justicia. Los testimonios de las mujeres víctimas presentados ante el Tribunal de Conciencia coincidieron todos en esos dos aspectos: el agradecimiento por la escucha pública y la exigencia de que el Estado responda por lo ocurrido.

Impunidad absoluta

El Estado guatemalteco no sólo ha sido señalado como violador del derecho jurídico internacional sino que, además, ha tenido una nula respuesta institucional a la necesidad de reconocimiento y resarcimiento de las mujeres víctimas de violencia sexual durante el conflicto armado.

De acuerdo con el peritaje de López Antillón, en Guatemala los casos de violación sexual que se cometieron en el marco del conflicto armado fueron parte de un plan militar, se realizaron a gran escala, de manera sistemática y generalizada y estaban dirigidos contra población civil indefensa, esencialmente maya. El jurista señala que estas características hacen que estas violaciones no puedan interpretarse como hechos aislados o crímenes de orden común sino “como parte de aquellos delitos que ofenden la conciencia de la humanidad y que son parte del derecho penal internacional”. Es decir, entran dentro de la categoría de delitos de lesa humanidad y crímenes de guerra y genocidio, un tipo de crímenes que se acogen a las normas ius congens, que como explica De la Peña, significa que estos actos están prohibidos en todos los tiempos y en todas las situaciones y que por lo tanto no prescriben nunca.

El pronunciamiento final del Tribunal de Conciencia concluyó que “las responsabilidades de gran parte de estas violaciones alcanzan en la línea de mano militar y de la responsabilidad política y administrativa, a los más altos grados del ejército, policía nacional y de los sucesivos Gobiernos.” Y, sin embargo, aun no se ha registrado una sola sentencia por violación sexual durante el conflicto armado. Balmaseda incide en que a pesar de los informes de la CEH, donde se evidencian y documentan los casos, y diversas denuncias presentadas ante los tribunales de justicia por parte de personas individuales y organizaciones de mujeres e incluso por parte del Programa Nacional de Resarcimiento, el sistema de justicia legal sigue sin operar eficientemente.

Desde la Secretaria Presidencial de la Mujer del Gobierno de Álvaro Colom (SEPREM), Sonia Escobedo reconoce la importantísima labor que han hecho las organizaciones de mujeres de poner en la agenda pública el tema; afirma que este organismo comparte en su totalidad la declaración emitida por el Tribunal de Conciencia, aunque señala como importante debilidad el que no se haya contado con mayor participación institucional (la SEPREM se encontraba presente en calidad de invitada especial), y resalta el gran compromiso del actual gobierno. Cuestionada acerca de la ausencia de sentencias condenatorias y elementos específicos de reparación para las mujeres víctimas de violencia sexual durante el conflicto armado, Escobedo afirma que la SEPREM no es ejecutora de programas sino que tan sólo asesora a las diferentes instituciones del Estado y que el reconocimiento de estos delitos como crímenes de lesa humanidad es muy difícil porque toca el imaginario social que se refleja a su vez en las instituciones. “Por eso yo soy prudente y nunca digo que vamos a conseguir un cambio completo pero sí reconozco que se han hecho avances”, señalo la secretaria.

El Estado agresor

Esos avances no son, sin embargo, nada evidentes. La impunidad persiste en las violaciones actuales, del año 2005 al 2008 se presentaron 7,901 casos de violación sexual de los cuales solo 213 recibieron una sentencia condenatoria lo que representa un total 2.69% (3) y el cuerpo de las mujeres sigue siendo territorio de batalla. En los medios de comunicación aparecen continuamente informaciones sobre asesinatos de mujeres que aparecen con terribles señales de violencia: torturadas y violadas. Con frecuencia se mutila el cuerpo de manera que los resultados puedan ser “espectacularizados”. Estos asesinatos se dan en torno a la actividad de maras, redes de narcotraficantes o negocios ilícitos y se constituyen en una “violencia expresiva” que pretende mandar un mensaje al grupo contario (Inforpress 1827).

El Estado es responsable no sólo porque la impunidad generalizada -de antes y ahora- lanza un mensaje de tolerancia que reproduce y perpetúa el sistema de violencia contra las mujeres sino que, además, el mismo se sigue constituyendo como agente agresor activo. Tal y como pudo escucharse en diferentes testimonios presentados ante el Tribunal de Conciencia, las fuerzas de seguridad del Estado continúan en la actualidad ejerciendo violencia sexual contra mujeres indígenas en el marco de desalojos forzosos y otros conflictos con las comunidades. “Policías, militares y empleados de la minera violaron a algunas mujeres”; “en el primer desalojo yo me encontraba cocinando y vi que tiraron mi comida y los policías me violaron, mis hijos estaban conmigo y al darse cuenta de lo que estaba pasando salieron corriendo”; “me taparon la boca, me violaron, yo tenía 7 meses de embarazo y eran 12 policías”…. son relatos actuales para los que la respuesta institucional sigue siendo la misma: impunidad.

La agresión sexual también está siendo utilizada para atacar al movimiento sindical tal y como se extrae del documento Guatemala: el costo de la libertad sindical. Dicho informe alerta que además del asesinato de líderes sindicales (49 asesinatos desde el año 2005 hasta enero 2010), una de las prácticas más preocupantes y que se utiliza como forma de amenaza a las trabajadoras que pretenden sumarse a alguna organización sindical es la agresión sexual. Uno de los casos recientes es el de María Vásquez, secretaria general adjunta de la empresa Winners que el pasado 6 de enero fue secuestrada, torturada y violada en el marco de una serie de reclamos que mantenía contra la empresa por incumplimiento de leyes laborales y condiciones mínimas de trabajo en una empresa donde trabajan más de 900 mujeres (Inforpress 1834).

De la Peña señala que la violación suele ser usada como método de castigo especialmente cuando las mujeres son políticamente activas y como método de agresión o tortura para ahuyentar a las poblaciones de sus tierras ricas de petróleo o minerales. En su pronunciamiento final, el Tribunal de Conciencia concluyó que “las violaciones cometidas en la actualidad por miembros de fuerzas de seguridad combinadas por fuerzas policiales y militares en los procedimientos de desalojos de tierras ocupadas constituyen claramente delito de tortura contenido en el artículo 201 bis del código penal guatemalteco”.

Además de impunes este tipo de crímenes parecen ser invisibles. Ejemplo de esa invisibilización ha sido el mismo tratamiento informativo que ha tenido el Tribunal de Conciencia en los principales medios de comunicación del país con una cobertura mediática escasa y carente de elementos de reflexión. La hermana de una mujer víctima de violencia sexual y desaparición forzada expresaba ante el Tribunal de Conciencia que “sólo nosotras abrimos la boca para romper la impunidad de este país, sólo con la justicia vamos a acabar con la impunidad y sólo acabando con la impunidad vamos a tener paz”.

Algo con lo que coincide Sandino Asturias quien afirma que “para permitir la construcción de una nueva nación con un Estado de Derecho, justicia, sin impunidad, violencia, ni racismo es necesario condenar al Estado de Guatemala y al ejército por la responsabilidad de los hechos cometidos.

Notas:

(1) Extracto del primer testimonio presentado ante el Tribunal de Conciencia contra la violencia sexual hacia las mujeres durante el conflicto armado interno en Guatemala celebrado el 4 y 5 de marzo 2010.

(2) Según Sandino Asturias “a diferencia del ejército, la guerrilla no utilizó de manera sistemática la violación sexual como arma de guerra. Sin embargo, integrantes de las fuerzas guerrilleras, individualmente, abusaron sexualmente de mujeres dela población civil que les apoyaba. Sobre todo en la región de Huehuetenango. A pesar de tener planteamientos políticos e ideológicos de transformación social y económica, las fuerzas guerrilleras seguían manteniendo valores, creencias y prácticas patriarcales”.

(3) Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF).

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=104410





¡Una Guatemala mejor!

21 04 2010

Una sociedad sin valores está condenada a perder

Por: Harold Caballeros

La construcción de una mejor sociedad comienza por sus cimientos éticos. La verdad y la honestidad son más fuertes que el concreto y el acero.

Hay una intima relación entre los valores morales y el progreso de una nación. El ejercicio de las virtudes y los valores morales conduce a un pueblo al progreso y a la convivencia pacífica, que a su vez se traduce en inversión, empleo y bienestar. Evidencia de ello es que la lista de los países desarrollados y prósperos, es la misma que la de los países con menor corrupción.

Richard M. Weaver enfatiza que “(…) las ideas tienen consecuencias”. Yo añadiría que las ideas tienen consecuencias prácticas. La sociedad se construye con esas ideas y luego el producto es un reflejo de lo que se cree, de lo que se piensa, de los valores morales o de los antivalores. Una sociedad que pierde sus valores está condenada a perder el Estado de Derecho, la institucionalidad, la seguridad y la democracia. Mucho de lo que los guatemaltecos estamos viviendo en la actualidad.

El rescate no es fácil, pero tampoco es imposible. El inicio se da con el deseo y la determinación de la sociedad de superarse. El problema es moral. La corrupción, la cultura de la muerte, el sicariato, el narcotráfico y la compra y venta de voluntades es a todas luces un problema moral. Por lo tanto, si el origen del problema es moral, la solución tendrá que comenzar exactamente por allí: por el rescate de los valores morales a través de las acciones, por el ejemplo, por la actitud y la conducta. Son las acciones las que nos ayudarán a recuperar la institucionalidad.

La necesidad de tomar una decisión e iniciar el proceso de reconstrucción de la fibra moral del país es urgente. De lo contrario, seguiremos siendo testigos, y en algunos casos víctimas, del deterioro de nuestro país.

Si mi perspectiva le parece negra y sombría, revise las últimas noticias. A diario se registran hechos que relatan cómo unos guatemaltecos dan muerte a otros, incluso menores de edad participan en esa clase de actos delictivos. De igual manera, las estadísticas de los indicadores de calidad de vida reflejan otra arista de nuestra situación. Si no fuera por Haití, estaríamos a la cola de America Latina en todo; y a la inversa, ocupamos uno de los primeros lugares en los indicadores de violencia e inseguridad.

No le parece querido lector, que vale la pena iniciar el rescate de nuestro país. Es momento de actuar. El futuro de Guatemala está en nuestras manos.

http://www.elperiodico.com.gt/es/20100420/opinion/146721/





Piden ampliar mandato de comisión contra impunidad Guatemala

21 04 2010

Naciones Unidas, 20 abr(PL) Importantes actores de la lucha contra la impunidad en Guatemala abogaron hoy en Naciones Unidas por extender y reforzar el mandato del grupo creado por la ONU para enfrentar esa lacra en el país centroamericano.

Esa opinión común fue expuesta por la premio Nobel Rigoberta Menchú, el ex vicepresidente guatemalteco Eduardo Stein, y el titular de Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), Carlos Castresana.

En conferencia de prensa en la sede de la organización mundial, la luchadora indígena galardonada con el Nobel de la Paz destacó la necesidad de afianzar los resultados conseguidos hasta ahora por la CICIG.

Gracias a esa comisión la comunidad internacional no se ha olvidado de lo sucedido en Guatemala, como ocurrió en otros lugares al terminar un conflicto armado, y ha apoyado la lucha contra la impunidad, apuntó Menchú.

Por su parte, Castresana sostuvo que el desmantelamiento de los grupos ilegales lleva tiempo y recomendó la ampliación y el fortalecimiento del mandato de la CICIG.

El jurista de nacionalidad española demandó más respaldo del Estado guatemalteco al trabajo de la comisión internacional y admitió la existencia de resistencias por parte de “fuerzas que no quieren avances en la lucha contra la impunidad”.

Asimismo, pidió mayores compromisos de los poderes estatales, la realización de necesarias modificaciones legislativas y apoyo presupuestal para la CICIG.

En igual sentido se pronunció el ex vicepresidente Stein, quien alertó contra el distanciamiento que la ciudadanía mantiene y desarrolla con respecto a los partidos políticos y su falta de cooperación en el combate a la impunidad.

La CIGIC fue creada en diciembre de 2006 por un acuerdo entre el gobierno de Guatemala y la ONU como un órgano independiente de apoyo a Ministerio Público, la Policía Nacional Civil y otras instituciones del Estado.

Uno de sus objetivos es investigar la existencia de cuerpos ilegales y aparatos clandestinos de seguridad que cometen delitos contra los derechos humanos e identificar sus estructuras, actividades, modalidades de operación y fuentes de financiación.

La CICIG hace recomendaciones al gobierno guatemalteco sobre políticas públicas, mecanismos y procedimientos para erradicar los grupos ilegales y fortalecer la capacidad del Estado para proteger los derechos humanos de sus ciudadanos.

El mandato de la comisión fue prorrogado en abril del año pasado por la ONU hasta septiembre de 2011 a petición del gobierno guatemalteco.

leg/vc

http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&id=181171&Itemid=1








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