Resultados exclusivos de la Encuesta Casen 2006:
Radiografía de la tercera edad muestra avances en calidad de vida
Lunes 7 de abril de 2008
Según la encuesta Casen, 1.180.834 mujeres mayores de 60 años hay en
Chile. El número de hombres adultos mayores sólo llega a 919.544. Es
decir, el sexo femenino se impone con una supremacía del
13%.Foto:Héctor Yáñez
Los chilenos mayores hoy están más preocupados de su salud, trabajan
más años y la mayoría mantiene una relación de pareja estable. Pero la
pobreza sigue siendo un tema pendiente.
AMALIA TORRES
Si en 1990 por cada cien chilenos menores de 15 años había 36 adultos
mayores, el 2006 el número llegó casi a los 56.
El aumento explosivo de miembros de la tercera edad es claro, según
los nuevos datos de la Encuesta de Caracterización Socioeconómica
Nacional, Casen 2006.
Es tan así, que incluso entre 1990 y 2006, el aumento total de la
población chilena fue menor que el alza de los adultos mayores. En
2006, el 13% de la población repartida en suelo chileno era parte de
la tercera edad.
La sorpresa es mayor cuando se ve que los ancianos mayores de 75 años
son quienes llevan la delantera, aumentando en un 89,7% en los últimos
16 años.
Eso sí, las mujeres siguen siendo mayoría y representan el 56,2% de
los que tienen 60 años o más.
Y aquí van otros datos que ayudan a entender cómo es esta nueva
generación de adultos mayores: la mayoría mantiene una pareja estable
(58,8%) y los viudos representan sólo un cuarto del total. Los
solteros alcanzan el 9% y los separados o anulados son aún menos,
apenas superando el 6%.
Según el geriatra de la Clínica Santa María Domingo Castillo, “es una
buena noticia que los adultos mayores mantengan relaciones de pareja,
ya que les sirven de apoyo. De hecho, muchas veces la evolución de las
enfermedades se relacionan con la llegada de la viudez”.
Más saludables
Por otro lado, cada vez más adultos mayores están afiliados al sistema
de salud público. De hecho, según la Casen, el aumento es de 10 puntos
en los últimos 16 años.
Otro cambio fundamental es que este grupo ser realiza cada vez más
exámenes preventivos de salud. Entre 1990 y 2006, la población mayor
de 60 años que se hizo este tipo de exámenes aumentó de 15,3% a 25%.
En cambio, en el resto de la población este incremento fue sólo del 9%
a 11%.
Para el doctor Castillo, esta mayor preocupación por la salud es
clave: “Los programas de hipertensión, diabetes, entre otros, hacen
que las personas tengan más adherencia a continuar con los
tratamientos y que se hagan más controles, lo que también mejora su
calidad y esperanza de vida”.
En la educación también hay cambios: se trata de personas más
instruidas (en la actualidad sólo el 6,7% no tiene educación formal;
en cambio en 1990 la cifra llegaba al 11,5%).
En el ámbito laboral, también hay cambios. En los últimos 16 años, la
participación de los mayores de 65 años en el trabajo ha aumentado en
4 puntos porcentuales. Y el número de jubilados ha disminuido: en 1992
los mayores de 65 años pensionados alcanzaban el 66%, hoy esa cifra
sólo llega al 60%.
Además, aunque se ve una fuerte reducción de los adultos mayores
indigentes y pobres (en 1990 la cifra era del 20,6%, el 2006 del
7,5%), aquellos con más de 60 años siguen concentrándose en los
hogares de menores ingresos.
Grupo vulnerable
De hecho, 20 de cada 100 adultos mayores están en el quintil de
menores ingresos, eso sin contar que la proporción en el quintil más
rico descendió del 22,5% en 1990, al 17,1% en 2006.
“Aunque ha habido un logro en el tema de pobreza, y estamos mejor que
el resto de Latinoamérica, la radiografía de nuestra geografía social
indica que el envejecer sigue siendo motivo de riesgo y
vulnerabilidad. Algunos teniendo empleos no formales vuelven a la
pobreza cuando son mayores”, dice Paula Forttes, directora del
Servicio Nacional del Adulto Mayor, Senama.
Más del 50% de los hogares unipersonales, explica, están compuestos
por personas que tienen más de 60 años. “Y en esos hogares se vive con
más fuerza la pobreza y por eso son una prioridad de política pública”.
Ante esto, la ministra de Planificación, Paula Quintana, recuerda:
“Las pensiones asistenciales (Pasis) han ayudado considerablemente a
disminuir la proporción de adultos mayores que se encuentran en
situación de pobreza, pese a que no generan ingresos por sus propios
medios”.
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