Contratistas que desaparecen y otros que no pagan imposiciones,
registros de inscripción que no funcionan y larguísimas jornadas de
trabajo siguen afectando a los trabajadores agrícolas. Sus dirigentes
denuncian que la normativa sólo ha sido un saludo a la bandera.
Hace pocas semanas en San Felipe, un contratista agrícola conocido
como “el Negro” terminó el encargo para una empresa, abandonó la faena
y también a sus empleados subcontratados. Trece trabajadores fueron
engañados por este hombre, quedando sin el sueldo prometido. Los
temporeros llegaron a la Organización Sindical Obrero Campesina en
busca de solución sin conocer siquiera el nombre del hombre que los
contrató.
En diciembre en Copiapó, varios trabajadores temporeros fueron
despedidos y quedaron sin alojamiento ni alimentación. Ante esta
situación dos mil quinientos temporeros del Fundo Los Maitenes en la
Cuarta Región realizaron una toma que finalizó con la Ruta de la Fruta
tomada.
Situaciones como éstas se repiten a lo largo del país, en toda la zona
donde se realiza trabajo temporero agrícola, principalmente, desde la
Tercera hasta la Novena Región.
Es que según los dirigentes sindicales, la tan esperada Ley de
Subcontratación no está funcionando como ellos esperaban.
Olga Gutiérrez, presidenta de la Organización Sindical Obrero
Campesina, señaló a La Nación que “uno de los principales problemas de
los temporeros es la desaparición de sus contratistas. En el caso de
los trabajadores de San Felipe es muy difícil poder hacer una demanda
porque no tienen ni siquiera el nombre. Lo que sí está claro es que
con la ley por fin se regula la actividad y entre no tener nada y
tener algo ha habido avances en ese sentido pero aún no es
suficiente”, dijo.
Otro problema que se presenta en el sector frutícola es el número de
trabajadores por temporada que quedan fuera de las empresas a raíz de
la Ley de Subcontratación. En palabras del director de la
Confederación Nacional Campesina, Eugenio León, “no se puede obligar a
una empresa que tiene veinte trabajadores permanentes y durante la
temporada tiene doscientos a contratar a estos doscientos, porque no
existe trabajo para ellos y porque tampoco sería rentable
económicamente para la empresa”.
Registro de inspección
En la actualidad todavía existen muchos contratistas que no están
inscritos en el Registro de Inspección del Trabajo, mediante el cual
se acredita la experiencia de la persona que ejerce como contratista y
se otorga un certificado que obliga a los empresarios a cumplir con
las responsabilidades correspondientes en el caso de que los
contratistas no paguen lo debido a sus trabajadores. Por tanto, la
inscripción de los contratistas en este registro es clave para
resguardar los beneficios de los trabajadores. El llamado para los
empresarios es siempre exigir el certificado de los contratistas.
Patricia Silva, directora del Trabajo, reconoce que la inscripción en
el registro es obligatoria pero no tiene sanción (ver recuadro) por la
forma en que fue redactada la ley.
Segundo Stelin, presidente de la Confederación Nacional Campesina,
dijo a La Nación, que “en el tema nuestro del trabajo agrícola, la ley
ha sido bastante un saludo a la bandera. Hay cosas resultan sólo en el
papel, hay otras que no se pueden hacer porque es necesario
implementar cosas para que resulten y en ese sentido la ley es
bastante cómoda”.
El dirigente dijo que en la actualidad no pueden existir mujeres que
trabajen 16 horas continuadas como temporeras e indicó que la macro
producción agrícola no puede continuar creciendo gracias al esfuerzo
desmesurado y el “trabajo degenerado” de tantas personas. “Empecemos a
escuchar a la gente que de verdad le afecta el problema porque ellos
tienen grandes sueños. Quizás no los vamos a resolver todos pero
podemos construir de acuerdo a su propia realidad”, propuso.
Inconformidad
Los dirigentes de los temporeros no están conformes. “Había más
esperanza en la Ley de Subcontratación pero se ha prestado para un
abuso más, porque sencillamente no favorece a los trabajadores”, dice
Eugenio León. Según él “la ley norma la forma en cómo tienen que
actuar los contratista pero en cuanto a cosas puntuales de los
derechos de los trabajadores, sigue permitiendo el abuso”. Uno de los
principales puntos de demanda tiene que ver con el pago de las
cotizaciones previsionales versus la declaración que realiza el
contratista. El director indicó que hoy el contratista evade su
responsabilidad respecto a las cotizaciones y ellos deben realizar sus
demandas a la propia empresa para la cual están desempeñando labores.
En definitiva, “las cosas se mantienen de la misma forma como se
mantenían antes”, concluyó.
Observaciones similares realiza Olga Gutiérrez, de la Organización
Sindical Obrero Campesina, quien declara: “En la medida en que se va
aplicando la ley vamos a ir detectando algunas cosas”. La dirigente
manifestó la presencia de un vacío legal que da origen a distintas
interpretaciones y confesó que “algunos trabajadores nos han señalado
que tienen que ser contratados como permanentes porque llevan dos años
trabajando en la misma temporada y nosotros les explicamos que eso no
es así, que la ley dice que la empresa contrata servicios a otras
personas”. Respecto a esto indicó que había que ser más preciso y
claro con los trabajadores, a quienes también les concede
responsabilidades en el tema. Gutiérrez indicó que es deber de cada
temporero o temporera exigir como mínimo el nombre de las personas que
los contratan, de lo contrario, no existe forma de reclamar ante
eventuales problemas laborales.
Para Stelin la mesa de diálogo del sector frutícola es una buena
instancia para generar espacios y llegar a acuerdos concretos que
beneficien a los trabajadores temporeros. “Yo soy positivo de las
mesas que se están parando pero también soy crítico porque gracias a
Dios tengo la virtud de trabajar en una empresa todavía y por eso me
cuesta entender a algunos dirigentes. Este país va a cumplir 200 años
y para qué vivir discutiendo entre el rico y el pobre, entre el patrón
y el trabajador. Por qué no buscamos 200 soluciones que más o menos
enfoquen los problemas de los trabajadores para que construyamos
juntos me parece que por ahí va la cosa”, expresó.
NIÑOS TRABAJANDO DE NOCHE
El de los temporeros agrícolas, es el sector más informal dentro del
mercado de mano de obra del país. Sus empresas son conocidas como
“enganchadoras” y funcionan en su mayor parte con trabajadores de
pueblos por temporada.
Tampoco distinguen edad, desde un adolescente hasta una mujer mayor
pueden ejercer esta labor. En las inspecciones que ha realizado la
Dirección del Trabajo, han descubierto a niños, trabajando. “Este año
hemos sido sorprendidos lamentablemente con un nivel de trabajo
infantil que no se había visto antes. Hemos constatado en la Cuarta
Región una infracción flagrante en materia de trabajo infantil, donde
se han incorporado a menores de edad en el proceso productivo. Vimos
por ejemplo en la Cuarta Región a altas horas de la madrugada a niños
que estaban haciendo la labor de una especie de inventario y en Valle
del Elqui incluso tuvimos que recurrir a la fuerza pública para que
nos dejaran entrar a fiscalizar.
Las condiciones de trabajo son difíciles: horarios extensos, trabajo
duro y escasa seguridad en los lugares de faena.
Pero hay otros abusos. En Mulchén, por ejemplo, trabajadores
temporeras son trasladadas por más de una hora y media en camiones
cerrados por caminos interiores de tierra sin siquiera saber el lugar
exacto en el que deben realizar la faena. Tampoco saben para quién
trabajan,
La diputada socialista Denise Pascal dijo a La Nación que en las
localidades que ella representa (Curacaví, Melipilla, Peñaflor, María
Pinto, Alhue y Talagante) también se hacen trasladados ilegales en
camiones o en la parte trasera de camionetas. “Sólo cuando tienen que
transitar por carreteras oficiales y con mayor control de Carabineros
lo hacen en buses adecuados, pero en los caminos interiores y rurales
no existe ese cuidado”, dijo.
Desde su experiencia, los temporeros temen denunciar estos hechos y
como la oferta de trabajadores es amplia, prefieren no decir nada para
no perder el empleo. Por eso mismo, Pascal propone revisar la
situación que afecta a los trabajadores agrícolas más allá de lo que
corresponde específicamente a la Ley de Subcontratación, porque la
situación de ellos “sigue siendo precaria”.
El diputado PPD Antonio Leal también se refirió a los abusos de los
que son víctima los temporeros y apoyó la demanda de los trabajadores
de la Región de Atacama que llevan casi una semana de moviliaciones.
“Trabajan en muy malas condiciones, se han intoxicado por la comida
que les sirven en los casino, duermen hacinados, sin duchas… tienen
razón en protestar porque no se han resuelto problemas básicos, pese a
las grandes cifras de sector exportador agrícola”.
MAYORES OPORTUNIDADES PARA EL SECTOR FRUTÍCOLA
La mesa permanente de Diálogo Social y Laboral en el sector frutícola
fue constituida el 4 de enero de este año y está conformada tanto por
empresarios como presidentes y trabajadores de organizaciones
sindicales del sector.
El objetivo principal de la instancia radica en fortalecer el diálogo
entre empleados y empleadores para establecer relaciones sólidas y
estables que otorguen normas laborales acordes con la realidad
agrícola. Como “un primer paso en la búsqueda de soluciones para el
país” lo definió el presidente de la Federación de Productores de
Fruta (Fedefruta), Rodrigo Echeverría, el día en que la mesa fue
constituida.
Mientras que Segundo Stelin, presidente de la Confederación Nacional
Campesina, destacó que uno de los puntos más importantes de la
iniciativa era que desde ese momento trabajadores y empresarios se
encontraran sentados de frente. Tras ser conformada la mesa, la
primera actividad fue detallar los objetivos y los contenidos
principales que la instancia llevará a cabo durante este año, para la
cual se reunieron el martes pasado con el ministro Osvaldo Andrade en
las dependencias del Ministerio del Trabajo. En la oportunidad,
dirigentes y empresarios hicieron un llamado a la autoridad pública
respecto a su rol fiscalizador y solicitaron información permanente a
los actores laborales sobre todas las actividades que se lleven al
respecto.
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